Como cualquier otro vehículo matriculado, las motocicletas y los ciclomotores tienen la obligación, establecida por ley desde mediados de la década de 1980, de superar periódicamente la Inspección Técnica de Vehículos (ITV). Según explica el RACC en su blog, la metodología de la inspección es similar para la mayoría de los vehículos, pero sí cambia la periodicidad en la que debe superarse, así como los elementos que se revisan y el precio.

Las motocicletas están exentas de pasar la ITV en los primeros cuatro años desde su primera matriculación, el mismo periodo que los turismos. En el caso de los ciclomotores, este periodo se reduce un año: están exentos únicamente los primeros tres años. La fecha de matriculación aparece en el permiso de circulación del vehículo.

A partir de la primera revisión, tanto motocicletas como ciclomotores deben pasar la ITV cada dos años. Esta periodicidad se mantiene fija durante toda la vida útil del vehículo (en los turismos, se reduce a revisiones anuales a partir de los diez años). En este caso, las fechas de las nuevas revisiones quedarán fijadas por la fecha en que se pasó la revisión anterior (figura en la tarjeta ITV, el informe de inspección y en la pegatina que se adhiere al vehículo).

Las condiciones indicadas para las motocicletas también se aplican a vehículos de tres ruedas, cuadriciclos, quads, ciclomotores de tres ruedas y cuadriciclos ligeros.

La inspección debe pasarse en los centros acreditados de cada provincia. Basta con solicitar hora previamente y presentar la ficha técnica del vehículo (también conocida como “tarjeta ITV”), el permiso de circulación y el recibo del seguro en vigor. El precio varía en función del lugar donde se realice, aunque las diferencias pueden llegar a ser significativas: en el caso de motos y ciclomotores oscilan entre los 19 y los 43 euros.

Si se circula sin la ITV en vigor, existe el riesgo personal y para el resto de usuarios de circular con un vehículo en unas condiciones no acreditadas. A nivel de sanciones, ascienden a 200 euros por circular con una ITV caducada o desfavorable, ó 500 euros por circular con una ITV negativa. Además, el seguro no se hará responsable en caso de accidente.