Ciudadanos, industria, empresas y Gobierno han de “decidir qué tipo de movilidad quieren en el futuro y, entre todos, cómo adaptar la industria a la nueva demanda y generar un entorno de políticas públicas favorables y homogéneas en todo el territorio para fomentar este ecosistema”. Así lo defienden desde ANFAC, ideas compartidas por la ministra de Industria, Reyes Maroto, y el secretario general de Industria, Raül Blanco, que acudieron a la Junta Directiva y Asamblea de la patronal, celebrada el pasado 10 de mayo en Barcelona.

Por su parte, el presidente de la asociación, Jose Vicente de los Mozos, presentó los primeros datos del Plan Estratégico que prepara la asociación, de cara a analizar los desafíos que tienen las fábricas españolas a corto y medio plazo, y desarrollar una estrategia que les permita mantener su competitividad y su peso en el PIB español y en el empleo. “El nuevo horizonte que se plantea a partir de este Centenario llama a la industria a dar el mayor salto de su historia y los fabricantes ya estamos comprometidos y trabajando en la descarbonización del parque, cumpliendo con las más exigentes normativas medioambientales, en la movilidad eficiente, inteligente y asequible, y en la reducción de los accidentes en carretera”, afirmó De Los Mozos, recalcando esta idea posteriormente en su discurso ante S. M el Rey de España, que acudió a Barcelona para celebrar el Centenario del Automobile Barcelona 2019.

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El presidente afirmó que desde ANFAC están diseñando este plan estratégico “que garantice que España mantenga este liderazgo industrial para los próximos 20 años”. Esta transformación es tan relevante para las fábricas españolas que su no adaptación supondría unas pérdidas anuales recurrentes equivalentes al 2% del PIB nacional, alrededor de 21.165 millones de euros, por la pérdida de competitividad y el efecto arrastre en otros sectores.

Las plantas dejarían de producir más de 700.000 vehículos por no encajar con la nueva demanda y supondría un impacto en el PIB comparable con la crisis de 2011, con la diferencia de que sería una pérdida permanente en el tiempo, más difícil de recuperar, según apuntan los primeros datos extraídos del plan estratégico.

Por otro lado, ANFAC apunta a una caída del mercado de matriculaciones de entre el 2% y el 3% para 2019, por debajo de la tendencia esperada. “La causa de esta caída es principalmente la incertidumbre. Consumidores y empresas han empeorado su índice de confianza”, explicó el presidente. A medio plazo, la demanda se va a contener en el entorno de entre 1,15 y 1,3 millones de vehículos vendidos al año.

El envejecimiento de la población, el incremento de la población urbana, con usos del vehículo diferentes y más opciones de movilidad compartida que las zonas rurales, los cambios de hábitos de consumo (los jóvenes tienen menos interés en disponer de una licencia de conducir, dedican al automóvil la mitad de gasto que antes de la crisis y tienen menos interés en poseer un coche), así como la potenciación del mercado de vehículo usado por la incertidumbre ante el futuro (por las diferentes tecnologías disponibles y las restricciones) contienen esta demanda.

Esta contención provoca que la antigüedad del parque siga creciendo. Ante un mercado estancado y una falta de interés por renovar el parque, en los próximos años seguirá aumentando la antigüedad, según ANFAC:

  • Alcanzará los 13 años de edad media en 2022.
  • El punto de inflexión se retrasa 5 años. Frente a las previsiones de 2014, que marcaban que el parque empezaría a reducir su edad media en 2018, la tendencia al alza no se revertirá al menos hasta 2023.
  • En 2030, se mantendrá por encima de los 11 años. En ese año, aún habrá 3,7 millones de vehículos circulando con más de 20 años, el 16% del parque circulante.
  • Es uno de los parques más envejecidos de Europa, cuando la edad media en Francia, Alemania o Reino Unido es inferior a los nueve años.