La antigüedad media de los vehículos en los que viajaban las víctimas mortales de accidentes en carretera en 2016 fue de doce años en turismo, nueve años en motocicleta y de trece años en el caso de camiones de hasta 3.500 kg. Esta situación preocupa mucho a la Dirección General de Tráfico (DGT), motivo por el cual en el calendario anual de campañas se incluye una dedicada exclusivamente a la vigilancia de las condiciones de los vehículos que circulan por las carreteras. Esta nueva campaña se desarrollará desde el lunes, 17 de julio, hasta el domingo, 23 de julio.

Durante esta semana, los agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, y el resto de policías locales y autonómicos que se sumen a la campaña, prestarán especial atención al adecuado mantenimiento y puesta a punto de todos los elementos de seguridad del vehículo: neumáticos, frenos, luces, señalización, parabrisas sin daños, etc.

Según el último estudio realizado por Tráfico, el riesgo de fallecer o sufrir una lesión con hospitalización aumenta con la antigüedad del vehículo. En comparación con los turismos de hasta cuatro años, el riesgo de fallecimiento es 1,6 veces superior en los turismos de diez a catorce años, y 2,2 veces superior en los turismos de 15 a 19 años. Teniendo en cuenta esta relación entre riesgo y antigüedad, el mantenimiento adecuado de todos los elementos de seguridad se convierten en una actividad imprescindible para combatir la siniestralidad.

Aproximadamente más de un millón de los vehículos, un 5%, circula con defectos graves en las ruedas, principalmente por llevar una profundidad del dibujo por debajo del mínimo legal de 1,6 mm., tener un desgaste irregular debido a una mala suspensión o una alineación incorrecta y circular con una presión errónea. Además, los vehículos relacionados con un uso más profesional, como las furgonetas, presentan mayores índices de defectos en los neumáticos. También es necesario comprobar regularmente la presión del neumático en frío y la rueda de repuesto, así como revisar posibles fugas de aire por las válvulas.

En cuanto a la finalidad de las luces, no sólo es la de ver, sino también la de ser visto, ya que cada vehículo en circulación es, en la práctica, un obstáculo para los demás, por lo que la delimitación de su presencia también es significativa. Para que la conducción se realice en condiciones de seguridad, se aconseja prestar una especial atención a la utilización, mantenimiento y regulación de los faros, para conseguir, por un lado, disponer de luz suficiente y, por otro, no deslumbrar a quién circula por las mismas vías públicas.

El uso obligatorio del alumbrado queda recogido en la Ley de Tráfico y Seguridad Vial: “todos los vehículos que circulen entre la puesta y la salida del sol, o a cualquier hora del día en los túneles, pasos inferiores y tramos de vía afectados por la señal “túnel”, deben llevar encendido el alumbrado que corresponda. También deberán llevar encendido durante el resto del día el alumbrado las motocicletas que circulen por cualquier vía objeto de esta ley, y todos los vehículos que circulen por un carril reversible o en sentido contrario al normalmente utilizado en la calzada donde se encuentre situado, bien sea un carril que le esté exclusivamente reservado o bien abierto excepcionalmente en dicho sentido.

Además de las luces y los neumáticos, también se controlará:

  • Placa de matrícula: el conductor debe verificar que las placas de matrícula del vehículo no presentan obstáculos que impidan o dificulten su lectura e identificación, no estén deterioradas ni manipuladas.
  • Parabrisas: el conductor debe verificar que el parabrisas no presenta daño alguno, ya que es una pieza fundamental en la resistencia estructural del vehículo, en la eficacia del airbag y en la de ser soporte de cámaras y sensores de dispositivos de ayuda a la conducción.
  • Documentación del vehículo que se debe llevar obligatoriamente: además del preceptivo permiso de circulación, hay que llevar el permiso de circulación del vehículo, en el que figuran los datos técnicos del mismo y los datos de su propietario (o una autorización de la Jefatura de Tráfico en su ausencia), y la tarjeta de la ITV y pegatina correspondiente, visible en la luna delantera.