El aluminio, apunta la firma Connection Soft Service (CSS) es un metal que, cada vez más, se está haciendo un hueco en la industria automovilística, especialmente en el segmento de vehículos de lujo, aunque paulatinamente se van sumando a esta moda los modelos más comunes.

El reto, en este sentido, es cumplir las directrices de la Unión Europea (UE) en materia de reducción de emisiones y los fabricantes han encontrado en este metal un gran aliado. Otra cosa son las dificultades que va a suponer para el taller de chapa y pintura. 

La UE ha marcado como límite, para 2021, la emisión de 95 gramos por kilómetro recorrido de CO2. Actualmente está en 130 gr/km, y para tratar de rebajar esta cifra, propuesta por el Parlamento Europeo, los fabricantes han de buscar nuevas formas de diseño para sus coches, entre otras medidas.

Recordemos que el aluminio, al ser un metal muy ligero, permite que los coches que lo emplean pesen menos, y eso se traduce en un menor consumo de carburante. Asimismo, con el uso de este metal, los fabricantes logran reducir peso sin sacrificar la seguridad.

De acuerdo con los datos de la European Aluminium, en 2012 se utilizaron en Europa una media de 140 kilos de aluminio por coche, y se calcula que la cifra se incrementará hasta los 180 kg en 2020.

El problema del aluminio es que se trata de un material más caro que el acero. Pero, por el contrario, a su favor está el hecho que se pueda obtener mediante otras vías como, por ejemplo, el reciclaje. Con ello se consigue un precio más barato de esta materia prima, al tiempo que se obtiene un beneficio medioambiental.