Una investigadora de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) ha logrado desarrollar un asfalto más ecológico con polvo de neumáticos procedente de NFUs y ceras orgánicas, que permite reducir las temperaturas de fabricación y puesta en obra de las mezclas asfálticas.

Ana María Rodríguez-Alloza, investigadora de la Universidad Politécnica de Madrid, ha publicado un trabajo en la revista del CSIC “Materiales de Construcción”, en el que desarrolla la producción de un tipo de asfalto con el que “es posible reducir las temperaturas de fabricación y puesta en obra de las mezclas asfálticas hasta unos 30 grados, manteniendo un buen comportamiento mecánico”, por lo que podría considerarse “doblemente ecológico”, ya que incorpora polvo de caucho procedente de neumáticos fuera de uso y permite ahorrar betún y la energía que conlleva producirlo.

Este nuevo asfalto ecológico incorpora, además, una serie de ceras orgánicas que al llegar a su punto de fusión son capaces disminuir la viscosidad del ligante de la mezcla logrando, en consecuencia, que se pueda disminuir también la temperatura de fabricación en la planta. “Para fabricar una mezcla asfáltica es necesario calentar los áridos y el betún a una determinada temperatura en la cual la mezcla es trabajable para su posterior puesta en obra. Al lograr disminuir esta temperatura de producción se disminuye el consumo de energía y de un recurso agotable como el fuel, y también se emiten menos gases de efecto invernadero a la atmósfera”, explica Ana María Rodríguez.

Combinando la incorporación de un material reciclable y la disminución de temperatura de fabricación de las mezclas, se logra “un material idóneo desde el punto de vista medioambiental además de una serie de ventajas económicas y sociales”, agrega. “Este tipo de mezclas con caucho y ceras orgánicas estaría especialmente indicado para países de clima cálido como España".