Los españoles se comprarían un vehículo sostenible por los protocolos de contaminación de las grandes ciudades y otras medidas que han acabado poniéndoselo un poco más difícil. Hace año y medio, hasta el 40% de los encuestados por Acierto.com aseguraba que nunca se había planteado comprar un vehículo eléctrico; de hecho, la mayoría de los ciudadanos no valoran la sostenibilidad de los bienes y servicios que adquiere. Sólo lo hace el 21%.

Comparando a los vehículos eléctricos con los tradicionales y los híbridos, el estudio muestra que la eficiencia de un turismo convencional de gasolina, con motor de combustión interna, ronda una del 25%. Esto quiere decir que, de la energía procedente del combustible que se inyecta al coche, se desaprovecha hasta un 75%. En el caso de los híbridos, esta eficiencia se incrementa hasta el 77%.

También hay que tener en cuenta el origen de las fuentes de las que ha obtenido esa electricidad dentro del parque generador. Durante la generación de la electricidad se produce contaminación en forma de dióxido de carbono, partículas en suspensión y otros gases nocivos si se hace, por ejemplo, a través de una central térmica. Si además de la fase de producción se contemplan las fases de transporte y almacenamiento de la electricidad, la diferencia también se reduce.

Los vehículos eléctricos tampoco responden a las necesidades de movilidad de los consumidores al completo, pues su autonomía todavía es un asunto pendiente, y el mercado deberá dar cabida a nuevos y numerosos puntos de carga, así como a otras infraestructuras específicas que mejoren los tiempos. En cuanto al precio, y según maneja Acierto.com, es hasta un 28% más caro que sus homólogos de gasolina, lo que podría deberse, por ejemplo, a que los seguros para coches eléctricos pueden cubrir, además de los incidentes típicos, coberturas específicas como el robo de cable de recarga.

El mero hecho de que sea más caro, por otra parte, hace que el coste de las reparaciones ya sea superior, destaca el comparador. No obstante, constituyen una excelente alternativa y llevan otros múltiples beneficios aparejados, como que acaban con el gasto en combustible, con la contaminación acústica y que pueden cargarse prácticamente siempre que haya un enchufe, entre otras ventajas.

Una de las alternativas en auge la protagoniza el carsharing con coches eléctricos, un modelo que está triunfando en grandes urbes españolas como Madrid y Barcelona, donde se han convertido en un nuevo negocio. Tanto, que cuatro de cada diez encuestados aseguran que se trata de una opción rápida y sostenible. En Madrid ya supera los 500.000 usuarios y no cesa de subir. Emov y Car2go son las principales plataformas, aunque Zity está escalando posiciones, junto con Wible. Además, la capital española es la tercera ciudad del mundo donde más se contratan esta clase de servicios.