En el Blog Ruta 401 hablan esta vez de la fibra de vidrio y, sobre todo, de su reparación y de las tipologías que se pueden encontrar.

  • Clase E o E-Glass. Está compuesta por vidrio de aluminio-boro silicato y se utiliza para plástico reforzado con vidrio.
  • Clase A o A-Glass. De vidrio alcalina con poca o ninguna cantidad de óxido de boro.
  • Clase E-CR o E-CR Glass. De silicato alcalina con menos de 1% de óxido alcalinos y alta resistencia a los ácidos.
  • Clase C o C-glass. De vidrio alcalina con alto contenido de óxido de boro, que se usa en fibras de vidrio con filamentos cortos.
  • Clase D o d-Glass. Formada por vidrio de boro silicato con una constante dieléctrica alta.
  • Clase R. Con altas prestaciones mecánicas.
  • Clase S. Vidrio de aluminio silicato con alta resistencia a la tracción.

Las acciones más habituales que se pueden encontrar en el taller que se hacen sobre fibra de vidrio van desde las pequeñas reparaciones de paneles y alerones, hasta grandes reconstrucciones de piezas, sobre todo, en el sector del tuning y la competición. Cuando llega al taller un vehículo que presenta una rotura o un daño en un elemento de este compuesto, lo primero es valorar qué sistema de reparación se va a usar, una decisión que va a variar dependiendo de la zona dañada y de la envergadura de la rotura.

  1. Con manta de fibra y resina líquida. A través de un catalizador, se consigue que la resina se seque y que, al aplicarse antes y después de la manta, forme un bloque de gran resistencia, además de ofrecer un acabado a prueba de golpes e impactos. Dependiendo del grosor de la pieza que se tenga que reparar le vamos a dar más o menos capas de manta y resina. Cuantas más capas, más grosor y más resistencia. Una vez que se seque, se prepara como cualquier otra pieza para luego pintarla. Esta técnica se usa para daños más o menos graves y que necesiten una resistencia y acabado similar al original que presentaba la pieza.
  2. Masillas de fibra. Para daños leves o fisuras que no necesiten la resistencia de la manta. Son válidas tanto para plásticos como para rellenos importantes de chapa, aunque, en este último caso, Loctite recomienda la masilla de relleno de aluminio o galvanizados.