Las sondas lambda funcionan como una regulación inteligente dentro del sistema de gases de escape del motor, midiendo la composición de los mismos. Esta tecnología permitió, por primera vez, la dosificación exacta de la cantidad de combustible inyectado y, por lo tanto, un funcionamiento altamente eficiente y limpio del motor.

En los motores de combustión, tanto el ahorro de combustible como el tratamiento de los gases de escape no serían posibles sin la presencia de las actuales sondas lambda. Bosch comenzó su producción en serie hace 40 años y recientemente fabricó su número mil millones.

“Las sondas lambda son y seguirán siendo un elemento clave para garantizar un funcionamiento limpio y eficiente de los motores de combustión”, asegura Uwe Thomas, presidente de la división Bosch Automotive Aftermarket.

Las cifras de producción de Bosch muestran claramente el aumento significativo de la demanda de esta sonda a lo largo de los últimos 40 años. Tardó 32 años, de 1976 hasta 2008, en alcanzar la producción récord de 500 millones de unidades fabricadas, pero sólo ocho años, de 2008 a 2016, en duplicar las cifras de producción hasta los mil millones de sondas.

Como el principal proveedor de equipo original, Bosch ofrece también una gama de piezas de recambio para los talleres de automóviles, incluyendo la sonda lambda adecuada para casi cualquier vehículo equipado con un motor de combustión interna.

Esto hace que Bosch sea un referente mundial del mercado de recambios, con únicamente en Europa una cuota del 85%. La gama de productos incluye cientos de versiones disponibles para su entrega inmediata.