Rolls-Royce ha abierto el concesionario más grande de Norteamérica. Y lo ha hecho en Long Island, una de las zonas más lujosas del estado de Nueva York. El lujoso concesionario es el mayor distribuidor en Norte América y el segundo más grande en el mundo.

Además, es uno de los que más dinero tiene en el área de exposición, en donde a diario se exponen coches por un valor cercano a los cuatro millones de euros.