Un nuevo récord mundial, en la disciplina que sea, siempre es un problema bastante severo, pero en los genes del ser humano siempre está el dar un esfuerzo extra y acabar saliéndose con la suya.

 

Es, al parecer, el caso del Bloodhound SSC, un vehículo mostrado por primera vez en Londres y que puede ir a una velocidad de 1609 km/hora, rompiendo el récord mundial actual de 1227 km/hora.

No en vano, el Bloodhound representa el esfuerzo colaborativo de unas 200 compañías globales, así como un trabajo continuo de diseño y fabricación que ya tiene ocho años.

Martin Roper, administrador del Bloodhound Technical Center, confiesa que la intención era construir un auto que pudiera batir el récord mundial, de manera tal que nadie más buscara intentarlo de nuevo.

El singular modelo cuenta con un caparazón de unos diez metros de largo, de fibra de carbón, con una maquinaria muy poderosa internamente. Tiene una turbina de un jet y la potencia de un cohete. Puede acelerar de 0 a 1609 km/hora en solamente 55 segundos.

Pero una cosa es llegar a la velocidad de 1609 km/hora y otra es frenar. El conductor del vehículo, Andy Green, utiliza tres sistemas separados de frenos: de aire, fricción e incluso paracaídas.