La falta de variedad y la mala infraestructura de recarga son los mayores problemas a los que se enfrentan los fabricantes de vehículos eléctricos. En este sentido, un consorcio liderado por Volkswagen, Audi, Porsche, Daimler y BMW está abordando el problema de la infraestructura de carga rápida a lo largo de las principales rutas de tráfico de Europa, informa el portal Driving-news-com.

El objetivo es la creación de 400 estaciones de carga eléctrica cada uno con hasta 30 puntos de recarga, lo que permitirá la generación de suficiente carga para un rango de alrededor de 300 kilometros en 20 minutos.

Para aliviar esta situación, los fabricantes también están introduciendo nuevos "e-modelos" en el mercado: el nuevo Opel Ampera-e, por ejemplo, debe ser capaz de alcanzar los 500 kilómetros en condiciones ideales, al igual que los modelos de Mercedes y BMW.

Mientras tanto, en el Salón de París, Volkswagen presenta el E-Mobil I.D. con un alcance de 600 kilómetros, que sin embargo no está previsto que entre en el mercado hasta el año 2020. Al mismo tiempo, la compañía se está dedicando al tercer problema de la movilidad eléctrica: el precio. El I.D. no está dirigido sólo a personas con salarios altos, sino que pretende convertirse en el nuevo Golf o Beetle, con un precio de no más de 30.000 euros.

Al mismo tiempo, el diseñador de coches Henrik Fisker ha anunciado que se ha producido una batería con una gama cada vez mayor: su nueva versión del Karma (que cayó en el descrédito en el año 2012 debido al riesgo de explosión) se supone que puede gestionar 650 kilómetros, ayudado por una nueva tecnología de fabricación con grafeno.

Esta capa ultra-delgada de átomos de carbono es extremadamente resistente y más duro que el diamante, pero, al mismo tiempo, es flexible y altamente conductora. La fabricación a gran escala ha sido considerada demasiado compleja y costosa hasta el momento.

(Foto: Ficker)