Un mantenimiento preventivo de la correa de distribución permitirá alargar la vida y rendimiento del vehículo, ayudando a detectar averías con prontitud que evitarán reparaciones costosas y riesgos en la carretera. Con el objetivo de contribuir en favor a la seguridad y a la economía de los conductores, la red de talleres Confortauto Hankook Masters oferta durante el mes de mayo kits de distribución con un 30% de descuento para facilitar la sustitución o puesta a punto de este importante componente del vehículo.

La correa de distribución es uno de los elementos mecánicos más importantes de cualquier coche, ya sea de motor diésel o gasolina, puesto que es la encargada de la correcta sincronización entre los mecanismos y las piezas que conforman el motor. Transmite el movimiento del cigüeñal hacia el árbol de levas, que a su vez acciona las válvulas de admisión y escape. Un fallo en esta pieza hace que el motor pierda su sincronización provocando una reacción en cadena que destroce por completo todo el sistema. De hecho, es la causa del 50% de daños en vehículos de más de cinco años.

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Sustituir y reparar cualquier avería relacionada con este componente es de las más laboriosas para el taller y de las más caras para el conductor. Aunque su vida útil varía en función del fabricante, al ser un elemento que tiende al desgaste con el fin de evitar que se rompa de forma imprevista, lo ideal es cambiar la correa de distribución al alcanzar entre los 80.000 y 150.000 kilómetros o cada 10 años. No obstante, es preciso considerar que el kilometraje o periodicidad establecida en el manual del vehículo puede verse modificado por el estilo de conducción y el entorno por el que circula.

Con una inspección visual por parte de un técnico especializado bastará para detectar su estado. Si está desgastada, agrietada o ha perdido su color, es mejor remplazarla de forma preventiva. También es preciso comprobar periódicamente que tenga la tensión adecuada, ya que si no es correcta, las diversas piezas móviles accionadas podrían interferir entre sí.

Si la correa de distribución está a punto de romperse, esta no dejará que los cilindros trabajen en los tiempos adecuados y haya fallos en la ignición. Otros de los síntomas que avisarán al conductor de que es necesaria su sustitución es la detección de fugas de aceite, combustible o del líquido refrigerante, ruidos extraños en la transmisión, temblor excesivo del motor, dificultad al arrancar, excesiva emisión de gases o problemas para mantener el coche arrancado.