La movilidad sostenible sólo puede tener éxito cuando los conceptos de propulsión se miden con respecto a toda la cadena energética. Además, proporcionar la energía al vehículo requiere almacenarla en función de la demanda. Todas estas consideraciones tienen como resultado una amplia variedad de sistemas de propulsión para los que Schaeffler desarrolla soluciones apropiadas.

El problema de la movilidad se habrá resuelto una vez que se hayan superado los retos que plantean los vehículos eléctricos: autonomía adecuada, carga rápida y coste de adquisición asequible, pero éste es sólo un elemento en la movilidad del mañana. “Los vehículos eléctricos básicamente pueden satisfacer las necesidades de las personas de movilidad personal en zonas urbanas”, afirma su director tecnológico, el profesor Peter Gutzmer. “Sin embargo, no sólo el concepto de propulsión de un vehículo es de crucial importancia. Igual de importante es el modo en el que se genera y almacena la energía necesaria para la propulsión. De lo contrario, existe el riesgo de que las emisiones de CO2 simplemente se trasladen de un lugar a otro”.

Los expertos se refieren al concepto 'well-to-wheel' (“del pozo a la rueda”) al tener en cuenta toda la cadena energética. Se trata de un método que permite investigar la cantidad de emisiones de CO2 que se generan en toda la cadena de procesos de la locomoción, desde la producción y el almacenamiento de la energía hasta su conversión en energía cinética. De acuerdo con los cálculos realizados por Schaeffler, un vehículo eléctrico todavía emite hasta un 65% de la cantidad de CO2 de un vehículo comparable con un motor de gasolina, basándose en la mezcla de electricidad actual en la Unión Europea. En cambio, si las baterías de un vehículo eléctrico se cargan con un 100% de electricidad generada a partir de fuentes renovables, sus emisiones de CO2 se reducirán hasta sólo un 3% en comparación con las de un vehículo convencional.

Esto muestra claramente, según la compañía, que la movilidad sostenible sólo será posible cuando la energía primaria para la locomoción proceda de fuentes renovables como la energía eólica, la energía solar, la energía hidroeléctrica o la energía geotérmica. Schaeffler aporta tecnología y conocimientos a la expansión constante de estas fuentes de energía adicionales y, junto con sus socios, está inmersa en una investigación que busca planteamientos completamente nuevos, como indagar en la cuestión de cómo generar electricidad de forma sostenible y, sobre todo, de una forma eficazmente predecible, mediante plantas eléctricas undimotrices y mareomotrices.

Antes de que la energía eléctrica pueda llegar a un automóvil tiene que almacenarse y tampoco existe un planteamiento único sobre el almacenamiento. La electricidad puede utilizarse, además de cargar una batería, para producir hidrógeno mediante electrólisis. Posteriormente, en el vehículo, este hidrógeno puede reconvertirse en electricidad, tal vez para propulsar un coche eléctrico. Por eso, los ingenieros de Schaeffler investigan sobre cómo una pila de combustible puede funcionar con la máxima eficiencia, por ejemplo, revistiendo las llamadas “placas bipolares”, que forman el núcleo de cualquier pila de combustible.

Pero la electricidad procedente de fuentes renovables también puede utilizarse para producir gas natural sintético o combustible líquido sintético. Es posible producir un sustituto del combustible diésel basándose en “electricidad verde”, los llamados gases de síntesis se producen utilizando energía eléctrica y posteriormente se sintetizan en varios pasos de proceso. Bajo ciertos requisitos, los combustibles de diseño resultantes pueden ser casi neutros en CO2 en toda la cadena energética y estar disponibles en la red existente de estaciones de repostaje para propulsar los motores de combustión interna de los vehículos. “El motor de combustión interna seguirá siendo un elemento importante en el transporte de personas y mercancías”, destaca Gutzmer. “Esto no solo se refiere a turismos sino, sobre todo, a vehículos comerciales, barcos y aviones para los que, en un futuro próximo, no habrá una alternativa eléctrica viable con baterías”.