La batería de ion-litio, que en su momento abrió la era de los ordenadores portátiles y los smartphones, cumplirá en unos meses 25 años. Ahora, una perfecta candidata a reemplazarla más cerca que tarde es la batería de aire-litio, que empieza a ganar puntos de la mano del grafeno, un material prodigioso premiado por el Nobel de Física en 2010.

 

En este sentido, un equipo de investigadores de la Universidad de Cambridge lo ha usado con éxito en un experimento que, a largo plazo, servirá para crear nuevas baterías para coches eléctricos y hacerlos circular durante más tiempo sin necesidad de tantas recargas como ahora.

El experimento ha consistido en crear un nuevo tipo de batería de aire-litio, que puede almacenar hasta diez veces más energía que las actuales de ion-litio y rozar así la que suministra a un coche un motor de gasolina. También permiten que se puedan recargar muchas más veces que las actuales sin perder capacidad.

Resulta muy prometedora su eficiencia: necesita 3 voltios para cargarse y se descarga a 2.8, lo que supone que solo se pierda algo menos del 7% en forma de calor. Este récord supone rozar la eficiencia de las baterías de ion-litio actuales, que además son unas cinco veces más caras y más pesadas que las experimentales de aire-litio.