El dispositivo impedirá poner en marcha el coche si el conductor supera la tasa permitida.

Desde el 1 de julio los vehículos que circulen por las carreteras francesas tendrán que estar obligatoriamente provistos de un alcoholímetro que impedirá poner en marcha el vehículo si el conductor excede el porcentaje de alcohol permitido por la ley (0,25 miligramos por litro respirado tanto en Francia como en España). Para ello el dispositivo debe estar correctamente homologado y revisado en las fechas establecidas. Cuatro meses después de la entrada en vigor de esta ley, el 1 de noviembre, quien no tenga su alcoholímetro instalado podrá ser sancionado.

Todos los vehículos, excepto motocicletas, tendrán la obligación de llevarlo. No importa donde esté matriculado el vehículo ni la nacionalidad del conductor, según cuenta la patronal de transporte de mercancías por carretera, Fenadismer.