El goteo de sanciones a talleres clandestinos es continuo. El último, ha tenido lugar en Burgos. El Servicio de Protección a la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil ha abierto expedientes sancionadores a un varón de 62 años de edad, responsable de una nave ubicada en la comarca del Arlanza, en cuyo interior se realizaban trabajos de reparación de vehículos sin permisos.

El Seprona de Burgos y Santa María del Campo, en el marco de las acciones preventivas en materia de medio ambiente y de inspección de locales donde se pudieran ubicar talleres clandestinos de reparación de vehículos, localizaban una nave, en el que se observaban a simple vista desde el exterior actividades propias de un taller de estas características. El interior de la nave estaba acondicionado y dotado de la instrumentación y herramienta profesional necesaria para realizar el mantenimiento y la reparación de vehículos.
Y también fueron localizados dos automóviles sobre los que se trabajaba. Al ser requerida al responsable las autorizaciones y licencias necesarias para realizar la actividad y apertura del negocio, así como para la gestión de los residuos ocasionados, no presentó ninguna documentación que acreditase la lícita actividad, por carecer de ella. Se da la circunstancia que el negocio había cesado hace ya siete años y figuraba como cerrado, por lo que se han levantado actas-denuncia, remitidas a las administraciones correspondientes.