El Seprona de la Guardia Civil, galardonado en los pasados Premios Personajes de la Posventa, abrió expedientes sancionadores a un hombre de 51 años de edad, propietario de una nave dada de alta como almacén agrícola, pero que la dedicaba, en la clandestinidad, a taller mecánico para la reparación de vehículos.

El Seprona de la Comandancia de Burgos, continuando con la inspección y control de Talleres de Reparación de Vehículos, especialmente de aquellos de los que se sospecha están carentes de licencias de actividad y apertura, detectaba un inusual tránsito de vehículos en una nave ubicada en la comarca de La Ribera.

Se comprobó cómo su propietario, asiduamente los fines de semana y esporádicamente días de diario, realizaba labores de reparación a toda clase de vehículos, turismos y tractores agrícolas, ciclomotores o motocultores. No tenía estipulado tarifa, ni extendía facturas, si bien cobraba un precio simbólico por las reparaciones.

Durante la semana se realizó la inspección al interior del local, sorprendiendo el buen estado de limpieza y orden general. Estaba perfectamente acondicionado para acometer labores de mantenimiento y reparación de vehículos, dotado de maquinaria y herramienta específica profesional, además de elevador, extractor de humos de conexión al tubo de escape, extractor de aceites, grúa polipasto, así como recambios, aceites, filtros, correas o baterías.

Sin embargo, el propietario carecía de toda clase de licencia ambiental, de apertura o para ejercer la actividad como taller mecánico autorizado, ejerciendo la gestión de residuos por su cuenta, por lo que ha sido denunciado.