El fabricante americano Ford tiene previsto invertir este año un millón de euros para facilitar la movilidad a personas con discapacidad, mediante un programa denominado Responsabilidad Social Corporativa (RSC).

La primera fase se centrará en la accesibilidad a los vehículos Ford de personas con discapacidad, a través de líneas de actuación concretas en la venta y posventa para facilitar ayudas directas a las adaptaciones de los coches, así como para mejorar la accesibilidad de los propios concesionarios.

Ford ha creado con este fin un nuevo departamento que atenderá las necesidades específicas de los clientes con discapacidad y las aplicaciones se extenderá no sólo a la venta, sino también a la posventa con servicios especialmente adaptados para estas personas.

En el programa de ayudas figura la creación de un fondo para potenciar los servicios a este colectivo, que se dotará con una cantidad de 30 euros por cada coche Ford vendido, aportado al 50 % entre la marca y la red de concesionarios.

La marca del óvalo ha establecido una serie de atenciones para los clientes discapacitados que accedan a un coche adaptado, que consisten en una extensión de la garantía a cinco años y acciones de asesoramiento de ámbito laboral, atención sanitaria y de ocio.

La gama de modelos adaptados para discapacitados de Ford está compuesta por el Ford B-Max (en este caso, con asientos giratorias a ambos lados), el Grand C-Max (lleva un asiento motorizado, por otra parte adaptable a la mayoría de los vehículos de la gama), la Transit (suma rampa elevadora y trasera y peldaño lateral de acceso) y la Connect (rampa para silla de ruedas). Los responsables de Ford evalúan entre 2.000 y 40.000 euros el coste de estas adaptaciones, según el caso.