La Asociación de Empresarios de Automoción de Burgos (Adeabur) está inmersa en un proceso de “estrechar relaciones con las administraciones encargadas de gestionar los expedientes y ofrecer nuestra colaboración o, al menos, estar presentes en la gestión de los expedientes para conocer por qué se produce esta sensación de impunidad que facilita tanta reincidencia”, ha declarado el secretario general de Adeabur, Gabriel Martínez, a El Correo de Burgos.

Con cerca de 40 denuncias de instalaciones clandestinas en la provincia, muchos talleres vuelven a abrir, aunque Martínez no tiene la certeza de la razón, “pero los indicios apuntan a que o no hay sanción o el procedimiento es demasiado largo o al menos hay que ser más estrictos para obligar a que legalicen su actividad y tengan las mismas reglas de juego que el resto”, señala.

Adeabur, que defiende los intereses de un centenar de talleres que dan empleo a 1.400 personas en la provincia, ha denunciado una treintena de talleres ilegales a los que se suman “la extraordinaria investigación de las autoridades policiales”. Se sancionaron a cerca de 40 y, en algunos casos, “en una sola actuación se detectaron hasta 24 ilegalidades”, indican desde la asociación.

Las fórmulas de Adeabur para dar con ellos es “estar en la calle, observar y, en algunos casos, utilizar las herramientas de Internet”. Como ejemplo, la entidad recuerda a un taller de la provincia que decía que acababa de abrir pero “teníamos fotos de Google Earth donde se veía como un familiar hablaba con el cliente mientras él estaba trabajando en el coche. Era 2013”. Otro de los fenómenos que están empezando a observar son furgonetas que anuncian arreglos a domicilio. “Es ilegal que vayan a reparar tu vehículo a casa porque está prohibido, sólo se permite la asistencia en carretera sujeta a un taller físico”, aclara Martínez en el mismo periódico.

Por otro lado, desde la asociación indican que un taller debe cumplir cuestiones de seguridad en el tratamiento de residuos, que compete normativa medioambiental, en las instalaciones de pintura y arreglo de los vehículos, en la gestión comercial de pedidos de piezas, en la atención al consumidor, en la gestión administrativa y laboral de su personal. Desde Adeabur recuerdan que la mala gestión de las muchas sustancias de un taller pueden generar problemas de seguridad para las personas, como el incendio en un taller ilegal el año pasado.

Además de trabajar con la Administración, como se ha colaborado con las fuerzas de seguridad, se quiere concienciar al ciudadano, potencial cliente de talleres ilegales y clandestinos. Entregar un trabajo sin factura “no ofrece garantías si hay problemas con alguna de las piezas que se hayan cambiado o con el arreglo realizado”. Además, la ventaja de su económico precio no parece que sea tal. “Si un taller te cobra a 20 euros la hora y en otro pirata lo hacen a 15, aparentemente te parece más barato pero no lo es porque después te cargan más horas de las realizadas y el precio acaba siendo el mismo”, explican desde la asociación, que ya se ha reunido con Subdelegación del Gobierno, Delegación de la Junta y el Ayuntamiento para analizar el porqué de la reincidencia de los denunciados.