Las visitas al taller disminuirán con la aparición del vehículo eléctrico, según señalan desde Cetelem como uno de los resultados del "Observatorio Europeo del Automóvil 2012". Los problemas relacionados con el tubo de escape, la caja de cambios, la correa de transmisión, bujías o cambio de aceite habrán quedado atrás en la era eléctrica, que limitará los servicios al cambio de piezas y a la mano de obra en el taller. La revisión de los frenos o la dirección tampoco supondrá una preocupación para el consumidor.

El motor eléctrico, con casi 6.000 piezas menos que un motor de combustión, necesitará menos atención. Los progresos en este ámbito permitirán que el vehículo eléctrico pase toda su vida útil sin apenas mantenimiento. Como consecuencia, la inversión del consumidor en reparaciones se reducirá ligeramente.

En este contexto, los datos hablan por sí solos. Un estudio reciente ha estimado que el vehículo de combustión necesita aproximadamente 193 horas de mantenimiento a lo largo de su vida, mientras que un coche eléctrico sólo necesitaría 120 horas. El tiempo invertido en el taller se verá reducido en un 40%.