Hace casi 40 años José Bouza montaba en Neda su primer taller de carrocería de automóviles. Hoy es uno de los empresarios de automoción más importantes y reconocidos de Galicia, hasta el punto de que es también el primer industrial del automóvil que desde Ferrol se expande a A Coruña, cuando, hasta ahora, fue siempre a la inversa. Reproducimos aquí una entrevista realizada por La Voz de Galicia.

¿La solución puede pasar por la concentración de concesionarios? No queda más remedio. Así es muy difícil sobrevivir porque los gastos son muy grandes y los ingresos no llegan a cubrirlos. Con más marcas cada concesionario, el negocio puede ser más defendible.

O las empresas familiares... Nosotros estamos en las fotos que los fabricantes Audi y Chevrolet tienen para el año 2020. Eso quiere decir que los fabricantes también confían en las empresas familiares. Y esto es así porque, si tenemos que cobrar menos o no cobrar, lo hacemos, ya que la empresa es nuestra y lo que perdemos es nuestro trabajo. Si tienes empleados, no hay más remedio que pagarles y eso, quizás, no podamos hacerlo. A la vuelta de muy poco tiempo en la comunidad gallega quedarán, como mucho, diez empresas familiares en este sector económico.

Pero con la reforma laboral, ¿no se abren más posibilidades para el empresario? El empresario no nace para despedir trabajadores. Nosotros queremos empresas que funcionen, que ganen dinero, que sirvan al público y eso no se hace sin buenos profesionales. Lo de la mayor facilidad para el despido no es ninguna solución y se convierte en pura demagogia en manos de los sindicatos.

¿ Y el posible Plan Prever del que ya se está hablando? Todas las ayudas son bienvenidas, pero un Plan Prever tampoco va a solucionar la falta de confianza que tiene el consumidor. Yo, que también fui navegante, comparo esta situación como la del barco que, en medio de una espesa niebla y para no chocar, va dando pitidos, pero no encuentra el faro en la costa, que es la referencia. Nosotros tampoco vamos a ningún puerto conocido, sino a la debacle total. Soy pesimista, pese a que en nuestras marcas vamos cumpliendo, o incluso superando, los objetivos. Ni las marcas ni nosotros podremos soportar esto durante mucho tiempo.