Con más 350 personas conectadas, la Asociación Española de Proveedores de Automoción (Sernauto), en colaboración con KPMG, ha celebrado el webinar “Proveedores de automoción ante la crisis del Covid-19. Retos y oportunidades” que José Portilla, director general de Sernauto, inauguraba ofreciendo un mensaje de optimismo y esperanza con el futuro. “Tenemos que dar lo mejor de nosotros mismos como ya ha hecho la automoción en otras crisis”, además de aportar “nuestro esfuerzo e inteligencia de manera coordinada y colaborativa, en conjunto empresas y Administración y representantes sindicales, con el apoyo de Sernauto”.

Por su parte, Begoña Cristeto, socia directora de Industria en KPMG, que actuó como moderadora del encuentro online, celebrado el 21 de mayo, destacó que, en apenas dos meses, la automoción tiene nuevos retos y prioridades a corto plazo, sin abandonar los compromisos previos que se habían adoptado en favor de la movilidad sostenible. “Pero los esfuerzos inmediatos de las empresas son otros: organizar las fábricas, la protección de los empleados, garantizar la liquidez y la viabilidad económica, recomponer y fortalecer la cadena de suministro, e intentar recuperar la demanda”.

“El futuro si cabe aún es más incierto”, señalaba Cristeto, haciendo hincapié en que la facturación de la industria española de proveedores de componentes podría caer entre un 20 y un 40% en función de si hay un rebrote del virus en otoño o no. “La recuperación de las fábricas ha arrancado más tarde que otros sectores, sobre todo por la gran dificultad de las cadenas de suministro y el colapso total de la demanda de vehículos”. En este escenario, la directora cree que “es necesario es un esfuerzo coordinado de lo público y lo privado a través de un plan de choque de medidas”.

En el webinar participó Raül Blanco, secretario general de Industria y Pyme, quien quiso agradecer a la industria de automoción y componentes “el papel ejemplar de las últimas semanas” y su “compromiso social”, trabajando en respiradores y vestuario de protección. Según Blanco, antes del Covid-19, la industria tenía el reto de “afrontar la transformación y el cambio de modelo de negocio en la movilidad en un entorno de baja rentabilidad global”. “Ahora eso no hace más que acentuarse” y “deben hacerse en el entorno más difícil”.

El secretario general de Industria reconoció estar en diálogo con el sector, además de asegurar que ha sido “ejemplar en el arranque” y en llegar a protocolos y medidas de seguridad, a través del diálogo social, así como la propuesta de un plan de choque a través de las cuatro patronales para promover medidas de demanda (promover la compra de vehículos) y de oferta (incentivos a la inversión) para poner en marcha a corto plazo. En opinión de Blanco, “la sociedad entiende el automóvil como una señal de libertad y avance social”.

Por su parte, María Helena Antolin, presidenta de Sernauto, señaló que la situación es preocupante en una crisis que es global. “El diálogo es importantísimo, trabajamos con la Administración para intentar relanzar la demanda, la base del futuro que podamos tener”. En el sector de componentes, de cara al largo plazo, la innovación es fundamental, según Antolin, pero, a corto plazo, es imprescindible la flexibilidad de los ERTEs, la liquidez de las pymes españoles para avanzar, beneficios fiscales, cumplimiento de la normativa de descarbonización,... En definitiva, un plan estratégico de país dentro del sector, en colaboración con la Administración y sindicatos, para poder atraer tanto nuevos modelos y tecnologías como inversión de los proyectos europeos. “Tenemos que ser los mejores de la clase para llevarlos a cabo”, concluyó la presidenta.

También tomó parte en el webinar Francisco Riberas, presidente de Gestamp, quien aseguró que “esta crisis nos ha pillado en un momento especialmente malo por las caídas de producción de 2018 y 2019 que ya nos afectaban a todos”. En un sector intensivo en recursos y donde los volúmenes son fundamentales, Riberas cree que “necesitamos saber qué nivel de reestructuración vamos a tener, a nivel global”. Desde el punto de vista nacional, “nos va a afectar de una manera más sustancial porque el sector tiene un gran peso en nuestra economía”.

Según el presidente de Gestamp, los centros de decisión de todas las plantas de producción situadas en España están fuera de nuestro país y ante el apalancamiento operativo del sector va a ser necesario estructurar. “De ahí, la necesidad de un compromiso entre todos ante la toma de decisiones de las compañías a nivel mundial. Necesitan saber que España es amigo de un sector fundamental para la economía. Necesitamos ponernos en marcha ya”. Para ello es necesario la reactivación de la demanda a través de estímulos económicos.

Finalmente, y como representante de una de las pymes del sector de componentes, Francisco Marro, presidente de FAE, hizo hincapié en la prestación de ayudas a las empresas a través de la ampliación de los ERTEs, con un espacio temporal mayor, flexibilidad, libertad de amortización para este año y liquidez a través de créditos ICO que, según Marro, “no han cubierto a las empresas”. También cree necesario el presidente de FAE una mayor colaboración por parte del Gobierno, la concesión de subvenciones a coste cero y una mejora en la planificación a través de la diversificación de proveedores en territorio propio para no cortar la cadena de suministro.