La caída de las insolvencias judiciales en España, iniciada a finales de 2013, está frenando. Así, en el segundo trimestre de 2015 se registraron un total de 1.182 nuevos procesos concursales, según se desprende del seguimiento de las insolvencias judiciales en España que realiza el Área de Administración de Riesgos de Crédito y Caución, a partir de los datos publicados en el Boletín Oficial del Estado.

 

El número de procesos concursales registrados en este periodo supone una ligera caída del 4,2% frente a los registrados en el trimestre anterior, lejos de las tasas de dos cifras registradas en los trimestres precedentes.

La estabilización de la concursalidad empresarial en los niveles actuales durante el segundo semestre situaría el número anual de concursos en el entorno de los 4.000 casos. A pesar de esta buena evolución, el entorno de insolvencia continúa siendo frágil y complicado, marcado por el exceso de capacidad, la inactividad de la economía y las incertidumbres del entorno global. El número de quiebras empresariales aún multiplicará por cuatro las cifras previas a la crisis, donde lo habitual era registrar un millar de casos anuales.

Recalcar que la caída de la concursalidad se inició hace siete trimestres. En el conjunto de 2013 el número de procesos concursales se situó muy cerca de los 10.000, un dato que marcó el máximo histórico de las insolvencias judiciales en España.

No obstante, el cuarto trimestre ya mostró un mejor comportamiento que los tres anteriores, situándose en valores próximos al crecimiento cero. Los datos de 2014, por debajo de los 7.000 casos, consolidaron una mejoría impulsada por la recuperación económica de la economía española.

Las quiebras empresariales han reflejado fielmente las condiciones económicas desde 2008, con importantes incrementos interanuales del 100% en 2008 y del 50% en 2009. Tras un descenso interanual en 2010, las quiebras volvieron a aumentar en 2011, 2012 y 2013, debido principalmente a la caída de la demanda interna y a la elevada presión general sobre la liquidez de las empresas, por sus limitadas opciones de financiación externa.

Los niveles de insolvencia plantearán en los próximos años muchas dificultades para la actividad comercial. Se trata de un nuevo entorno, más global y complejo, donde el aseguramiento de las operaciones comerciales es una alternativa estratégica para las empresas.