Tras tres años de incrementos continuados de las sanciones a talleres gallegos por la mala gestión de residuos contaminantes, las denuncias se redujeron un 27% en Galicia a lo largo de 2019. La Policía Autonómica notificó 1.436 infracciones, 541 menos que un año antes, según informa el Faro de Vigo.

“El sector de los talleres está obligado a entregar estos residuos a un gestor especializado desde 2002, pero en algunos casos se saltan la normativa para ahorrar costes”, explica José Manuel Rodríguez, presidente de la Asociación Autónoma de Empresarios de Talleres de Reparaciones de Vehículos de Pontevedra (ATRA).

Tras realizar 947 inspecciones el año pasado, la Policía Autonómica impuso 1.436 denuncias, la cifra más baja desde 2012. La Vicepresidencia de la Xunta, de la que dependen los agentes, vinculan el descenso de denuncias del año pasado precisamente a "la fuerte campaña de inspecciones de los años anteriores", que motivaron que los talleres sorprendidos con irregularidades en su gestión de residuos se adaptasen a la normativa y esquivasen así las multas.

La legislación de residuos gallega establece sanciones de hasta dos millones de euros por dañar el medio ambiente mediante productos contaminantes.

El presidente de ATRA vincula las sanciones con una minoría de establecimientos ilegales, al destacar el sistema de recogida integral de los residuos de los talleres, fundamentalmente los aceites, que, al ser industriales, no van al punto limpio al que deben destinar los ciudadanos los de uso doméstico. Pese a las inspecciones policiales, Rodríguez denuncia que "sigue habiendo mucho taller clandestino", con casos reiterados, y prevé un crecimiento si la crisis causada por el coronavirus se prolonga.