Los abrasivos son un material de uso frecuente en cualquier taller de carrocería. Se trata de un mineral o un material sintético dispuesto o procesado industrialmente con el objetivo de conseguir un determinado efecto en el soporte sobre el cual actúa, generalmente rayar o eliminar material a través de la fricción.

Los abrasivos en el taller de carrocería constituyen un anexo de pintura muy relevante que tiene que ser tenido en cuenta para obtener de él el mejor rendimiento y resultado posible. Por este motivo, su estudio aporta conocimientos para que el profesional del taller pueda emplear el abrasivo más idóneo a cada situación de trabajo.

Los abrasivos están presentes en tareas tan habituales como las siguientes: limpieza de piezas para eliminar restos de óxidos; eliminación de pinturas, revestimientos y de restos de adhesivos; limado de la superficie tras los procesos de soldadura; preparación de fondos previos a la aplicación de masillas, pinturas, aparejos, etc.; igualación y afinado de los productos de relleno como las masillas; renovación de superficies deterioradas como faros, pilotos, etc.; y corrección de defectos aparecidos tras el pintado.

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