Uno de los peores enemigos para la conservación de un vehículo es el óxido. Se crea cuando ciertos metales quedan expuestos al oxígeno y al agua, y se puede acentuar con la sal que se puede encontrar en las carreteras en los meses de invierno. Cuando un cliente acude al taller con un vehículo oxidado, Loctite explica que hay hacerles ver que se puede solucionar, aunque se pregunta si es siempre efectivo el desoxidante.

El óxido puede aparecer tanto en chapas exteriores como en interiores y piezas mecánicas. Para solucionarlo, desde el Blog Ruta 401 aconsejan usar Loctite LB 8018, un aceite penetrante transparente en aerosol diseñado para actuar al momento y liberar tuercas oxidadas o gripadas, pernos, tornillos y otras conexiones roscadas. También funciona en piezas de metal e, incluso, se puede emplear para despegar alquitrán, grasa, suciedad y otros depósitos de carbonilla o como limpiador antes de la lubricación.

El producto deja sobre la pieza una fina capa que la lubrica y evita el óxido. Si el tornillo presenta mucha oxidación, el taller debería repetir el proceso para lograr un buen resultado y sustituirlo por otro nuevo.

Para eliminar el óxido, Loctite señala que no hay una única forma de hacerlo, pero cree que funciona muy bien valorar si el óxido está en chapas exteriores y no tiene daños a nivel de estructura. “Si es así, podemos eliminarlo sin tener que sustituir la pieza. Necesitaremos, para ello, un tratamiento de desoxidante para eliminar por completo el óxido y para protegerlo más adelante”.

El proceso recomendado en el blog es el siguiente: quitar con una amoladora la pintura de la zona afectada; enmascar la zona contigua; aplicar un desoxidante por la zona afectada y dejar actuar; limpiar la zona; aplicar la imprimación; y pintar la pieza. Una vez esté hecha la reparación, aconseja el uso de las toallitas Bonderite M-NT 1455-W, que se pasan sobre la superficie para proporcionar un recubrimiento de conversión.