Glasball es una rara avis en nuestro sector. Y lo digo porque es un distribuidor muy focalizado en su marca premium, Glasurit. Un distribuidor que no vende recambios ni otras marcas de pintura, sino que apuesta por los valores añadidos, por todo el paquete de servicios que pueden ofrecer al taller para ayudarle a mejorar y por estar cerca del cliente, informarle, asesorarle y solucionarle problemas. No en vano, fueron uno de los primeros distribuidores de pintura en contar con un servicio propio de asistencia técnica, servicio que ahora están actualizando y remodelando para ser más proactivos. De todo ello y de la situación actual del mercado -y cómo no, del lanzamiento de la nueva Serie 100 de la marca del papagayo- charlamos con su propietario, Julio Ballestero. Puedes leer la entrevista completa en el último número de Talleres en Comunicación.