Mirar hacia delante teniendo en cuenta los grandes retos a los que se enfrenta el mercado de la reparación es un ejercicio complicado. Por ello, este año R-M ha querido hacer hincapié en el respaldo que la red de distribución tiene de una compañía tan fuerte como BASF y por lo tanto ha decidido realizar la convención anual de R-M en Heidelberg y Ludwigshafen, donde la compañía puso hace 151 años la primera piedra de lo que es ahora la multinacional química.

La reunión tuvo lugar en las propias instalaciones de BASF en Ludwigshafen, y durante la misma se abordaron diversos temas como los resultados del 2015, proyectos para 2016, retos del mercado, así como la presentación de un nuevo programa denominado REP (R-M Productivity Program), como herramienta para ayudar a los clientes a ser más eficientes.

Tras la reunión, los asistentes tuvieron la oportunidad de hacer una visita guiada por las instalaciones de BASF, empezando por el Centro de Visitas, donde se explicó y pudo observarse una muestras de los productos fabricados por BASF, así como sus usos. La visita finalizaba con un tour en autobús que recorrió prácticamente la totalidad de las instalaciones y la zona portuaria en la que desembarcan gran parte de las materias primas utilizadas para la producción.