La reparación de daños de forma mecánica es el sistema más tradicional, en el cual la deformación es corregida a través de una serie de esfuerzos mecánicos aplicados por el profesional del taller. El tipo de esfuerzo a aplicar se define como técnica de conformado y, dependiendo del tipo de daño que presente el metal, se ha de aplicar una técnica u otra, según recoge un artículo técnico del Blog Ruta 401 de Loctite.

De forma general, el conformado del daño es efectuado a través del golpeo continuado y controlado de la chapa a través de una herramienta de percusión (martillos de carrocero y limas de repasar). Para limitar el efecto del martillo y restituir la forma del panel, en la cara del panel contraria a la de golpeo, se coloca un tas, sufridera o palanca que presente una forma similar a la de la chapa. Para zonas de acceso limitado o golpes de mayor intensidad, el desabollado se lleva a cabo con palancas de diferente geometría y dimensiones.

Actualmente, el empleo de técnicas de reparación de daños de forma mecánica ha disminuido como consecuencia de las nuevas configuraciones y técnicas de fabricación de carrocerías empleadas por los fabricantes. A pesar de ello, siguen habiendo ciertas operaciones en las que es fundamental reparar la chapa con este tipo de técnica.

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