Desde el 1 de septiembre de 2017 está en vigor el procedimiento WLTP (Worldwide Harmonized Light-Duty Vehicles Test Procedure), que sustituye a la prueba anterior establecida desde 1992, el NEDC, por la necesidad de actualizar los test a las nuevas exigencias de cada fabricante. A día de hoy, para medir las emisiones de CO2, la información sobre el consumo de combustible ha de determinarse mediante un ensayo objetivo que refleje el comportamiento real de conducción por carretera, informan desde Fuchs.

El NEDC ya no cumplía este requisito, dando lugar a desviaciones entre el consumo calculado y el real. El nuevo procedimiento, por su parte, se basa en datos reales de conducción de Europa, Estados Unidos y Asia, y representa la realidad de una manera más significativa.

Entre los factores que aporta la prueba WLTP con respecto al test NEDC se diferencian un comportamiento de conducción más realista, mayor ciclo de pruebas (23,25 km vs. 11 km), temperaturas ambientales auténticas o una mayor variedad de situaciones de conducción, entre otros.

A medida que la WLTP demanda más potencia para una conducción acorde a la actualidad, Fuchs destaca que el consumo estimado de combustible y, por lo tanto, también las emisiones de CO2 aumentan entre un 20% y un 30% en comparación con el NEDC. Esto también tiene un impacto en el impuesto sobre los vehículos, que se calcula sobre la base de las emisiones de CO2, así como en las posibles sanciones para los fabricantes de automóviles que no puedan cumplir el límite de CO2 para sus flotas.

Pero no sólo los fabricantes de vehículos tienen que adaptarse al cambio. También deben contribuir los desarrolladores de lubricantes con productos óptimos para las nuevas especificaciones. Desde Fuchs, se ofrecen aceites de motor de última generación, como Titan GT1 Longlife IV SAE 0W-20, que otorga un ahorro potencial de más del 4% en comparación con los productos estándar.