Nadie sabe cómo será exactamente la movilidad del futuro, pero son muchos los analistas del mercado que anticipan grandes cambios que tienen que ver fundamentalmente con cuatro grandes tendencias disruptivas: electrificación en materia de sistemas alternativos de propulsión; conectividad y automatización en el ámbito del Internet de las Cosas; inteligencia artificial y realidad virtual; y nuevas fórmulas de movilidad, recoge GT Motive en un nuevo artículo.

En el caso de la gestión de siniestros, los autores del estudio dinámico “2025 Automotive 360º Vision”, que promueve la plataforma World Shopper, explican que son dos de ellas las que más pueden incidir en la actividad de agentes como talleres de reparación, proveedores de piezas, peritos o compañías de seguros. Serán la automatización de los vehículos y las nuevas fórmulas de movilidad las dos grandes tendencias que más profundamente pueden afectar a la siniestralidad, según los especialistas de World Shopper. Sin embargo, en el medio plazo, ambas tendencias no representarán necesariamente una merma en el negocio, por ejemplo, de talleres y aseguradoras.

Los sistemas de automatización de la conducción representan, en el límite de una eventual conducción autónoma plena, una drástica reducción tanto de la siniestralidad como de la gravedad de los accidentes. Sin embargo, según World Shopper, el análisis de los efectos de la conducción autónoma sobre los siniestros hay que realizarlo en una perspectiva evolutiva y en el contexto de otros cambios importantes en el contexto de la movilidad, como es el paso de un concepto de vehículo en propiedad a otro de pago por uso.

Teniendo en cuenta estos factores, que la automatización será algo muy progresivo y que las nuevas fórmulas de movilidad suelen representar una mayor tasa de siniestralidad, los analistas de World Shopper aconsejan a los operadores actuales de la posventa de automoción que trabajan en la gestión de siniestros, máxima profesionalidad, orientación al cliente y estar muy atentos a la evolución del mercado.

El estudio dinámico “2025 Automotive 360º Vision” apunta algunos fenómenos a los que hay que prestar atención. Por ejemplo, propuestas como las de Tróv, una start up estadounidense que ofrece una solución tecnológica de seguros bajo demanda. Esto significa que el cliente puede contratar, modificar y cancelar el seguro del coche en cualquier momento, según la evolución del riesgo. Todas esas gestiones, incluida la declaración de siniestros o la solicitud de indemnizaciones se realizan vía Smartphone.

Pero las propuestas de Tróv no se quedan ahí, porque también tienen servicios B2B, servicios para empresas, que bien pueden ser flotas de la nueva movilidad, incluso abanderadas de la conducción autónoma. De hecho, Tróv se encargará de asegurar a los usuarios del nuevo servicio de “ride-sharing” de Waymo ??" filial de Alphabet, matriz de Google- basado en monovolúmenes de conducción autónoma nivel 4. Las primeras pruebas han comenzado ya en Estados Unidos.

En el largo plazo la generalización de los sistemas de ayuda a la conducción (ADAS) derivará en un parque de vehículos crecientemente dotado de niveles de autonomía 2 y 3. ¿Qué ocurrirá en el medio plazo? Según las previsiones de World Shopper, la próxima década estará dominada por un parque de vehículos con sistemas de autonomía nivel 1 o sin ningún sistema ADAS. A lo largo de esa década parece que sí se avanzará más deprisa en el cambio del concepto de uso en propiedad del vehículo a otro de pago por uso. En este sentido, los analistas de World Shopper insisten en que el uso temporal de un vehículo de alquiler tiende siempre a ser menos cuidadoso que el de la utilización en propiedad. Y parece que así lo indican los pasos por taller para la gestión de siniestros de vehículos de flotas como las de UBER.

En este escenario, el estudio dinámico “2025 Automotive 360º Vision” señala que las empresas del paradigma “car as a service” (renting, carsharing, ridesharing o modelo de “suscripción”) están obligadas a contar con procesos tecnológicos que controlen el estado de la flota, garanticen la responsabilidad del usuario negligente y la reparación rápida de los daños. En otras palabras, un mercado mucho más orientado al uso eficiente y real de los vehículos generará oportunidades para los operadores que se encargan de la conservación del parque, esencialmente, los talleres y sus proveedores.

Todo parece indicar que la convivencia de vehículos con diferentes niveles de automatización no significa necesariamente una reducción de los siniestros. Según World Shopper, tenemos por delante, al menos, una década donde el grado de automatización de los vehículos no afectará drásticamente a la siniestralidad. Una década en la que, además, la evolución hacia el pago por uso de los vehículos contribuirá a unas mayores necesidades de conservación de esas unidades que forman parte de flotas de renting, carsharing, ridesharing o suscripción.