Cualquier taller de reparación de vehículos tiene unos riesgos inherentes al trabajo que se realiza en él, reflexiona Loctite en su blog en un artículo que les adjuntamos íntegro. Si bien los accidentes no se pueden prever y el riesgo siempre existe, se pueden reducir las posibilidades.

 

Por ello hay que tener en el taller los equipos contra incendios apropiados, así como una instalación preparada. El taller mecánico es un local de riesgo, sin duda, y hay que tomar consideraciones especiales.

¿Pero cuáles son los elementos que hacen especialmente sensible al fuego a un taller mecánico?

- Productos inflamables. Además del combustible de los vehículos, en un taller se juntan, por ejemplo, disolventes o lubricantes. Y si el taller tiene un apartado para pintura, los materiales inflamables se multiplican. También es un riesgo la acumulación de partículas de estos productos en el aire.

- Fuentes de ignición. Los trabajos de soldadura o corte, junto con el trabajo habitual con el resto de herramientas eléctricas, pueden generar un fuego.

Por tanto, dentro del taller hay elementos que pueden iniciar un fuego y otros que ayudan a propagarlo. Así que los equipos contra incendios son imprescindibles, recalca la firma.