La planta de polímeros de Clarios en Ibi (Alicante) produce actualmente componentes de plástico para baterías de vehículos, que se fabrican en las plantas del Grupo en toda Europa y en China. Una de las marcas más conocidas del Grupo Clarios es VARTA; de hecho, una de cada tres baterías para vehículos en todo el mundo procede de Clarios.

“La demanda de baterías de plomo-ácido seguirá creciendo en las próximas décadas”, señala José Domingo, vicepresidente de operaciones para Europa, Oriente Medio y África (EMEA), para quien “este hecho, la competitividad de la planta de Ibi y el compromiso de nuestro equipo nos impulsan a seguir desarrollando el futuro de la instalación”.

Todo empezó en 2011 con 50 empleados que utilizaban cinco máquinas de inyección para producir piezas de plástico para las plantas españolas de baterías Clarios en Burgos y Guardamar (Alicante). El número de máquinas de inyección aumentó a 16 el primer año y en 2012 ya eran 35. En 2014, se instaló la primera línea de montaje para el empuje de baterías en cubiertas, a la que siguió una segunda en 2017 para satisfacer la gran demanda de China y Arabia Saudí. “Fue impresionante la rapidez con la que crecimos año tras año y cada vez se incorporaron más compañeros”, relata Plácido Martínez, que empezó en su momento como supervisor logístico de la planta y ahora es el responsable del Departamento de Producción.

Con sus 80 empleados, la planta ha alcanzado entretanto una posición principal en la actividad industrial de la zona local “y estamos en constante expansión”, señala, por su parte, el director de la planta, José Ramón Cortina. Sólo en los últimos tres años, Clarios ha invertido más de cinco millones de euros en la planta, contribuyendo así al crecimiento de toda la región. El año 2020 también estuvo marcado por la modernización cuando se puso en marcha una nueva máquina de inyección, nuevos moldes y dos nuevos silos para el reciclaje de material.

clarios planta ibi interior

Desde el principio, la empresa se centró en la sostenibilidad. La planta utiliza cada vez más polipropileno reciclado como materia prima para sus productos, que se obtiene principalmente de baterías usadas recogidas como parte de una economía circular. La gestión energética de la planta está certificada según la norma ISO 50001 y su gestión medioambiental según la ISO 14001. Gracias a varias iniciativas de ahorro energético, se han podido evitar emisiones del orden de más de 1.200 toneladas de CO2 equivalente.

Además, la responsabilidad social de los empleados y la sociedad es tan importante para la empresa como el medio ambiente. Según explica José Ramón Cortina, “con nuestro programa de mentores apoyamos el desarrollo de nuestros empleados e invertimos en talento. Colaboramos estrechamente con universidades, centros de formación profesional y agencias de empleo”.

Asimismo, la empresa apoya varias instituciones sociales y proyectos benéficos en la región. Muchos empleados también participan en labores de voluntariado y pueden contar con el apoyo de la empresa. “Es simplemente divertido trabajar con mis compañeros por una causa significativa”, declara Sonia López, que junto con otros colegas, colabora anualmente como voluntaria en una asociación de discapacitados de la ciudad.