Bosch ha desarrollado un sensor que permite a los vehículos automatizados determinar con precisión su posición. Se trata del sensor de movimiento y posicionamiento del vehículo, que incluye una unidad receptora de alto rendimiento para las señales del sistema global de navegación por satélite (GNSS), que un vehículo automatizado necesita para determinar su posición absoluta. El reto con el posicionamiento basado en satélites radica en solucionar las inexactitudes en los datos.

Los satélites GNSS orbitan la tierra a una distancia de 25.000 kilómetros y a velocidades de 4.000 metros por segundo. A medida que sus señales se acercan al suelo, deben atravesar la ionosfera y las capas de nubes de la troposfera, las cuales dispersan las señales e introducen errores. Aunque las señales son lo suficientemente precisas para los sistemas de navegación actuales, no satisfacen las necesidades de la conducción automatizada.

Por eso, Bosch utiliza los soportes de corrección de datos suministrados por varios proveedores y, además, creó la 'joint venture' Sapcorda en 2017. Con la ayuda de una red de estaciones terrestres de referencia cuyas posiciones se conocen con precisión, estos proveedores pueden corregir la inexactitud de la información de posicionamiento de los GNSS. Los datos de corrección llegan al coche a través de una nube o de satélites geoestacionarios. Las señales GNSS no son la única información que recibe el sensor de movimiento y posicionamiento del vehículo: gracias a los sensores de velocidad de rueda y del ángulo de dirección, sabe a dónde se dirige el coche y la velocidad a la que circula. Además, el sensor de movimiento y posicionamiento del vehículo cuenta con sensores de inercia integrados.

El sensor de movimiento y posicionamiento del vehículo agrupa las señales de posición GNSS, las correcciones de los datos y la información de los sensores de inercia, como los sensores de velocidad de rueda y de ángulo de dirección

Esta información no es suficiente por sí sola para conocer la localización exacta de los vehículos automatizados. Para un posicionamiento preciso, los datos necesitan ser procesador por un software inteligente. Sólo entonces un vehículo automatizado puede saber, de manera fiable, dónde se encuentra exactamente dentro de un área que se extiende varios metros a su alrededor y calcular, en consecuencia, sus maniobras de conducción.

Un vehículo automatizado se localiza principalmente sobre la base de las señales GNSS corregidas. Si la conexión del satélite se pierde, por ejemplo, cuando el vehículo entra en un túnel, el sensor de movimiento y posicionamiento puede continuar determinando la posición del vehículo durante algunos segundos. Esto implica calcular la posición del vehículo en relación con el último punto conocido para el que se dispone de información de posicionamiento absoluto. Si la señal GNSS se interrumpe por un periodo más largo y no es posible que el sensor de movimiento y posicionamiento determine la localización, el vehículo automatizado puede remitirse al sistema “Road Signature” de Bosch para obtener información sobre la localización.

'Bosch Road Signature' es un servicio de localización en mapa basado en los sensores periféricos de los vehículos actuales y futuros. Bosch ofrece el servicio junto con la solución de localización basada en sensores de movimiento y posicionamiento del vehículo

Bosch cumple con altos requisitos de seguridad al combinar el enfoque basado en satélite y sensor de movimiento y posicionamiento del vehículo con el “Bosch Road Signature” basado en el servicio de localización en mapa. Los sensores de vídeo y de radar de los vehículos en circulación generan el “Bosch Road Signature”, detectando elementos estacionarios en la carretera, tales como marcaciones de carril, señales de tráfico y guardarraíles. En este sentido, los sensores de radar, a diferencia de las cámaras, pueden detectar los elementos de la carretera en la oscuridad o cuando la visibilidad es deficiente. Su rango de detección es también mayor. Un módulo de comunicación en el coche envía los datos relativos a los elementos de la carretera a la nube. Allí, éstos se utilizan para generar una capa de mapa independiente que, a su vez, forma parte de un mapa muy preciso.

Por su parte, los vehículos automatizados detectan los elementos de la carretera en su entorno y consultan el mapa para determinar si las señales de tráfico o los guardarraíles que han reconocido coinciden con los registrados. Esta comparación les permite a los coches determinar con precisión de centímetros su posicionamiento en el carril en relación al mapa de alta precisión.