Conducir con lluvia reduce la visibilidad e incrementa las posibilidades de sufrir aquaplanning y otros incidentes que pueden acabar terminando en un siniestro. Pero, ¿qué pasa si me resbalo por la lluvia?, ¿me cubre el seguro? El comparador Acierto.com responde: depende de la póliza que se tenga contratada. Por regla general, los seguros de moto básicos sólo cubren la responsabilidad civi, como los daños que se causen a otro conductor si se sale disparado de la moto contra un coche. En estos casos, si la moto sufre daños o el conductor se lesiona, lo habitual es que no reciba ninguna indemnización.

Para eso será necesario que el seguro incluya los Accidentes del Conductor, que suele incluir los gastos sanitarios y posterior rehabilitación. Para que la moto esté cubierta habría que contratar un todo riesgo, con cobertura de daños propios. No obstante, se podría acabar recibiendo alguna compensación económica si se demuestra que la vía estaba en mal estado. En este caso, la reclamación sería al Ayuntamiento de la localidad y a su seguro de Responsabilidad Patrimonial.

Conocer cuáles son los accidentes más habituales en moto también será de ayuda. Uno de los más habituales se produce cuando otro vehículo gira hacia la izquierda mientras la moto circula de frente, “llevándosela por delante” en un, por desgracia, ya típico “no te he visto”. En casi cuatro de cada diez accidentes la culpa es de un coche.

La falta de experiencia, una mala maniobra, un error al calcular la velocidad o intencionalidad de otro vehículo y la pérdida de control de la moto se suman a la lista. Circular de forma negligente o temeraria, a gran velocidad y frenar repentinamente son otras causas de accidente frecuentes.

El comparador de seguros de moto Acierto.com también ha recabado una serie de consejos para conducir con lluvia con más seguridad.

Lo primero será equiparse correctamente con el objetivo de que la lluvia no resulte una incomodidad: guantes y cubreguantes, casco integral con visera -que se untará con un líquido específico que repela el agua y evite el empañamiento-, una chaqueta específica impermeable, un mono o pantalón de iguales características, unas botas y cubrebotas, y una braga. También hay trajes de lluvia de una pieza y chubasqueros, y hasta limpiaparabrisas -se acoplan a cualquier casco y son eléctricos-. Además, y dado que se reduce la visibilidad, habrá que intentar ser lo más visibles posibles para el resto de conductores de la vía.

El mantenimiento de la moto -ya de por sí, clave- será fundamental, en especial el de los neumáticos, cuyo dibujo deberíamos revisar con regularidad. Ahora bien, mientras que para los neumáticos de los coches sí se ha determinado una medida de referencia para calcular el desgaste (el dibujo ha de presentar una profundidad mínima de 1,6 mm), no existe tal medida para las ruedas de moto.

Por fortuna, los neumáticos incorporan unos testigos de desgaste. La pista más clara es que el neumático carezca de dibujo o se muestre agrietado. Además de ser peligroso, circular con unos neumáticos desgastados puede conllevar una multa de 200 euros. En cualquier caso, es mejor no apurar hasta que el dibujo desaparezca e ir controlando el desgaste para evitar llegar hasta ese punto. El número de kilómetros recorridos también puede servir de referencia. Y cuidado con la presión, si es incorrecta se favorece el aquaplaning.

Probar el nivel de los frenos para calcular cuánto tiempo llevará parar en caso de lluvia es una precaución muy útil también. Se tomarán medidas especiales sobre los elementos más resbaladizos que pueden provocar que se pierda el equilibrio: alcantarillas, pasos de cebra, grietas parcheadas con alquitrán, etcétera. La lubricación, con tanta humedad, es otro punto que cobra relevancia. No olvidar tampoco que el rendimiento de la batería baja cuando descienden las temperaturas.

Ya en la carretera y como regla general, habrá que ser más prudentes y aumentará la distancia de seguridad. La distancia de frenado aumenta hasta un 40% con lluvia. La idea es conducir de una manera más suave, especialmente durante las primeras gotas, cuando el agua se mezcla con el aceite y otros componentes que están sobre el asfalto.

En las curvas se dibujará una trayectoria lo más abierta posible, tratando de evitar el carril central, donde se incrementan las posibilidades de encontrarse con aceites de otros vehículos. Tras llegar al destino y aparcar, se protegerán las zonas más expuestas al agua, como los discos, la cadena y el manillar. Asimismo, se consultará la previsión del tiempo antes de emprender la marcha y se revisará que el seguro se encuentra al día para solucionar cualquier percance.