El último Economic Outlook difundido por Crédito y Caución muestra una mejora de sus perspectivas económicas mundiales, pero resalta las debilidades estructurales no resueltas y el aumento de la incertidumbre.

Tras el año más débil para la economía mundial desde la crisis financiera, con un crecimiento limitado al 2,5%, casi todos los indicadores apuntan a un crecimiento más alto, cercano al 2,9%, en 2017 y 2018. “El comercio se recupera, el gasto de los consumidores es robusto, la inversión se está recuperando ligeramente y el sentimiento económico es cada vez más positivo”, muestra el informe.

Los mercados avanzados están contribuyendo con más intensidad al crecimiento mundial, respaldado por un fuerte crecimiento del consumo privado y una inversión cada vez mayor. Después de un año difícil, los mercados emergentes también están experimentando un crecimiento más fuerte, apoyado por el aumento de los precios de los productos básicos y una mejor formulación de políticas.

“El crecimiento del comercio está saliendo del bache”, ha indicado John Lorié, economista jefe global de Atradius. “Después de desacelerarse a sólo 1,3% en 2016, las perspectivas económicas más fuertes tanto en las economías emergentes como en las desarrolladas están anticipando una perspectiva más positiva para el crecimiento del comercio mundial en 2017. Ahora esperamos que el volumen de comercio crezca un 3,2% este año”.

Sin embargo, la economía mundial no está fuera de peligro todavía y una cantidad inusual de incertidumbre está nublando las previsiones. Según Crédito y Caución, “aunque el sentimiento económico es alto y los indicadores orientados hacia el futuro apuntan a un mayor crecimiento del comercio, es poco probable que alcance su nivel de crecimiento previo a la crisis, donde aproximadamente duplicaba el crecimiento del PIB”.

China se está cerrando sobre sí misma y reequilibrándose de la inversión al consumo, enfriando uno de los motores más grandes del mundo de la demanda comercial. Además, las redes mundiales de cadenas de valor se han establecido en gran medida y ahora se están volviendo más locales. Los esfuerzos de liberalización comercial se han estancado, especialmente en los mercados avanzados, como lo demuestran el desguace del TPP y el TTIP. Por su parte, la retórica anti-comercio también está impulsando una creciente incertidumbre que podría limitar el crecimiento a largo plazo.

La última recuperación del comercio mundial se debe a la evolución cíclica positiva. Sin embargo, los desarrollos estructurales, como el reequilibrio chino y menos espacio para el crecimiento debido a factores como la fragmentación de la cadena de valor global, mantendrán el crecimiento del comercio bajo”, añade John Lorié. “Si bien las perspectivas 2017-2018 para el comercio mundial son más brillantes, podrían resultar más modestas de lo esperado debido a la alta incertidumbre política, derivada del proteccionismo estadounidense”.