Marte es considerado por muchos científicos y expertos como un planeta que pudo albergar vida y un lugar en el que, un día, si la tierra se nos quedase “pequeña”, podríamos llegar a habitar. Aunque ningún ser humano ha viajado hasta el Planeta Rojo, sí se han enviado vehículos no tripulados encargados de fotografiar y analizar la superficie de Marte para entender mejor su orografía y su atmósfera.

Sin embargo, estos vehículos tripulados presentan un gran problema, y es que pueden quedarse atascados con facilidad en las irregularidades del terreno. Para evitar este tipo de contratiempos, la NASA y Goodyear están fabricando un neumático que sustituirá a los compuestos de aire que se han usado hasta ahora.

Se trata de unos neumáticos de metal compuestos de una aleación de titanio y níquel que les otorgan unas cualidades óptimas para el tipo de terreno por el que deben circular. Son altamente resistentes, aguantan temperaturas muy elevadas, y poseen un alto grado de deformación y resiliencia (capacidad para volver a su estado normal tras deformarse).

Son neumáticos completamente huecos, no necesitan aire y, por tanto, no se deshinchan, ni sufren pinchazos. Además, la NASA ha realizado pruebas en diversos vehículos todoterreno y estos neumáticos de titanio-níquel han demostrado poseer un agarre similar a cualquier neumático convencional. Se espera introducirlo en los próximos vehículos que se envíen a Marte.