El problema por el excesivo control de las importaciones en Argentina, que viene afectando sobre todo a la producción de vehículos, se acentúa cada vez más.

Según alertaron desde la Cámara de Importadores de Argentina (CIRA), las plantas de los fabricantes ubicadas en la ciudad de Córdoba, tienen 12.000 coches parados sin terminar por la falta de recambios procedentes de otros países.

 

"Hay vehículos ya vendidos que están parados en las plantas de las terminales cordobesas", lamentó Miguel Ponce, gerente de la Cámara, quien responsabilizó de esta situación a "la baja calidad de la gerencia en el comercio exterior".