Uno de los objetivos primordiales del Grupo Belron es minimizar su impacto en el medio ambiente y el primer paso para conseguirlo ha sido estudiar y comprender la huella de carbono y generación de residuos de todos sus procesos. Esta evaluación se ha calculado utilizando una metodología desarrollada en conjunto con KPMG, supervisada por el departamento de Riesgos y Sostenibilidad de la consultora internacional.

Tras ese estudio, se determinó fomentar la reparación en lugar de la sustitución de un parabrisas, trabajar en la reducción de la huella de carbono de todas las actividades de la empresa, y reciclar el 100 por 100 del cristal desechado. En este sentido, Carglass recomienda reparar un parabrisas, siempre que sea posible, antes que sustituirlo, recomendación que se basa en dos convicciones de la compañía: “una reparación apenas tiene impacto en el medio ambiente, y si no es necesario cambiar un parabrisas, ¿para qué consumir recursos en sustituirlo?”.

Los datos demuestran que una reparación de parabrisas representa una huella de carbono de 4 kilos de CO2 y unos desechos de 0,002 kilos, mientras que en una sustitución estas cifras se disparan hasta 39,1 kilos de CO2 y 13,9 kilos de desechos. Para comprenderlo de un modo muy gráfico, los desechos generados en 40 reparaciones caben en la palma de una mano; para guardar los residuos generados en 40 sustituciones haría falta un camión volquete.

En 2014, el Grupo Belron realizó 7,5 millones de sustituciones de parabrisas en todo el mundo. Si solo en un 1% de ellas se hubiera optado por reparar, se habrían dejado de generar 1.059 toneladas de desechos.

Desgranando la huella de carbono de cada proceso, en una sustitución en mayor peso se lo llevan la fabricación del parabrisas y de su embalaje (54%), y el consumo medio del cliente o de la unidad móvil en su desplazamiento (20%). El resto se divide entre el transporte (5%), funcionamiento de los centros (6%), materiales necesarios para realizar la sustitución (5%), distribución a los centros (5%), almacenamiento (3%), oficinas centrales (2%) y transporte de los desechos para su reciclado (1%).

En una reparación en mayor porcentaje de generación de emisiones se lo llevan el consumo medio del cliente o de la unidad móvil al desplazarse (64%) y el consumo de los centros (24%). El resto se divide entre los materiales necesarios para realizar la reparación (4%), almacenamiento (1%), oficinas centrales (6%), distribución a los centros de los materiales (1%), y transporte de los desechos para su reciclado (1%).