La llave dinamométrica es una herramienta manual, similar a una llave de carraca común. Al igual que ésta, tiene dos partes principales: el mango y la cabeza, que puede ser intercambiable. Sin embargo, la llave dinamométrica cuenta con una diferencia básica respecto a la llave de carraca: permite ajustar el par de apriete, nos cuentan desde el Blog Ruta 401 de Loctite.

Es una llave basada en el sistema de par de fuerzas; es decir, aplica dos fuerzas paralelas e iguales entre sí sobre un elemento, permitiendo así su rotación (o torsión en el caso de otros materiales). La llave dinamométrica permite ajustar este par de apriete, de manera que siempre estará entre los valores recomendados por el fabricante. Simplemente se establece un par de fuerzas determinado en la llave y, al llegar al punto elegido, el seguro saltará evitando que la tuerca se pueda apretar más. Este par de apriete se mide en newtons/metro (NM).

Las llaves dinamométricas ofrecen distintas soluciones dependiendo de la cabeza que se les acople o el par de apriete que pueden llegar a dar. En cualquier caso, y a nivel general, se pueden distinguir estos tipos:

  • De salto. Son las más comunes y funcionan mediante un nonio, el cual se ajusta para que la llave pierda tensión al alcanzar el apriete seleccionado. De esta forma, el mecanismo “salta” y la llave deja de apretar.
  • Digitales. Cada vez más utilizadas, ya que permiten realizar las mediciones electrónicamente y mostrarlas en una pantalla electrónica. Muchas avisan mediante vibración o sonidos cuando se ha llegado al par de apriete adecuado.
  • De reloj. Similar a la anterior, pero en versión analógica. La medición se realiza a través de una aguja móvil que se desplaza en una esfera de reloj.