Desde la aparición de Internet de las Cosas (IoT por sus siglas en inglés), Denso ha estado a la vanguardia en el uso de esta tecnología para ayudar a la eficiencia de fábrica, impulsar el control de calidad y mejorar la creatividad de los empleados.

Con 130 fábricas en 38 países, la consistencia y el control de calidad son una de las principales preocupaciones de una gran organización como Denso. En los años ochenta y noventa, la compañía se basó en el método denominado Utopia (Useful Total Organized Plant Integrated systems for Action, por sus siglas en inglés), con el fin de lograr una combinación de automatización, tecnología de la información y experiencia humana en el funcionamiento de sus fábricas.

Sin embargo, para reducir los defectos del producto y aumentar la consistencia del producto, Denso cambió al eficiente sistema Fast Action, o eFA, en 2001. Este nuevo sistema de gestión de calidad del proceso original de la empresa aplicaba funciones analíticas avanzadas para determinar patrones de producción que daban como resultado una calidad de producto inconsistente. Al alterar o eliminar estos métodos erróneos, Denso pudo aumentar el control y la consistencia de la calidad general del producto, informa la web de Nexus.

Ahora, la compañía incorpora procesos de IoT. Con centros de I D ubicados en Japón, California y Alemania, y mediante investigación conjunta en la Universidad de Cincinnati, Denso espera tener sus 130 fábricas conectadas a través del IoT para 2020. Para que esta transición a fábricas interconectadas sea una realidad, la empresa depende de sensores, inteligencia artificial, dispositivo de interfaz humana y, lo más importante, la comunicación de conocimiento entre estas fábricas piloto.

Los sensores son el punto de partida del IoT. Desarrollados utilizando la misma tecnología que los sensores en el vehículo de Denso, capturan datos cambiantes relacionados con cada categoría del 5M1E: hombre, máquina, material, método, medición y entorno. Los datos capturados por estos sensores se organizan y analizan mediante inteligencia artificial utilizando herramientas, como el análisis predictivo y el aprendizaje automático, para sacar conclusiones más profundas de los datos recopilados.

El proceso, sin embargo, no se detiene en la máquina. Los empleados también participan en el proceso de intercambio de datos para que la creatividad humana y la sabiduría den respuesta a problemas menos convencionales o que las máquinas no pueden anticipar. Este conocimiento humano resultante se retroalimenta a la inteligencia artificial para promover la evolución de un algoritmo que permitirá el crecimiento continuo tanto de humanos como de máquinas y, en última instancia, mejorará los protocolos de fábrica.

La clave para implementar IoT reside con éxito en la interacción entre la máquina y el ser humano. Actualmente, Denso está investigando soluciones óptimas para el intercambio de datos en tiempo real entre estos dos componentes al probar el uso de tecnología avanzada, que incluye la realidad aumentada, los dispositivos portátiles y las herramientas de inteligencia empresarial.