Las rigurosas pruebas de emisiones a las que se enfrentan los fabricantes podrían ser un catalizador para una época dorada de innovación en el diseño de motores y baterías, pero prohibir el uso de diésel tendría un “efecto boomerang” sobre las tasas de CO2, ha advertido en un informe Jato Dynamics, según una información recogida por Faconauto.

La consultora explora los efectos del nuevo ciclo de homologación de vehículos, denominado WLTP (Worldwide harmonized Light vehicles Test Procedures), operativo desde el pasado 1 de septiembre en detrimento del Ciclo de Conducción Europeo Nuevo (NEDC), destacando los efectos positivos y las trampas, tanto para los consumidores como para los fabricantes de automóviles.

Además de sugerir que el nuevo régimen de pruebas impulsaría el desarrollo de nuevas soluciones de transmisión de vehículos, el análisis de Jato Dynamics indica que es probable que el precio del coche repercuta en el bolsillo de los conductores, ya que los fabricantes se enfrentan a multas como resultado de un incumplimiento de las regulaciones de emisiones de la Unión Europea bajo el nuevo régimen.

Las pruebas WLTP harán difícil para los fabricantes llegar al objetivo de la UE de 2021, que pasan por reducir la emisión promedio de la flota a 95 g/km de CO2. Esto se debe a que este objetivo se basó en las pruebas de NEDC”, señala el documento.

Por otro lado, el informe puntualiza que existe una amenaza real de que la restricción del diésel en Europa pudiera tener el efecto adverso de aumentar las emisiones de CO2 en todo el continente si los fabricantes y consumidores no logran grandes avances hacia la adopción del vehículo eléctrico. “Prohibir los motores diésel para reducir las partículas y NOx debido a la disminución de su popularidad podría tener un 'efecto boomerang' en las tasas de CO2, a menos que un sistema alternativo de propulsión esté disponible pronto”.

Sin embargo, Jato resalta la preocupación sobre la capacidad de las redes eléctricas para hacer frente a la adopción generalizada de vehículos eléctricos, y sugiere que “la tecnología híbrida de 48 voltios podría cerrar la brecha entre los motores de combustión interna”. Este sistema ha sido introducido en el nuevo Mercedes-Benz S-Class y utiliza un motor de arranque de vehículos para actuar como un motor suplementario, por lo que el vehículo puede acelerar más rápidamente.