Ganvam, en un análisis del pasado, presente y futuro del mercado de vehículos usados, vaticina que dentro de cuatro años, en 2020, este segmento de VO estará polarizado entre modelos jóvenes y de más de diez años.

Por un lado comenzarán a incrementar la oferta de segunda mano los vehículos procedentes de estas nuevas fórmulas de movilidad como el carsharing. Por otro viviremos la “resaca de la fiesta de cumpleaños” celebrada hace cuestión de diez años cuando las matriculaciones alcanzaban cifras récord.

Así pues, esta tendencia a la movilidad en lugar de a la propiedad marcará en el 2020 un punto de inflexión que generará un nuevo mercado de usados, donde el protagonismo de los particulares - que ahora concentran casi seis de cada diez operaciones - irá en descenso.

Si bien en los años de crisis, la segunda mano era la solución forzosa para quien carecía de financiación y se veía obligado a recurrir a una oferta antigua y de alto kilometraje que prácticamente podía pagar al contado, en un futuro relativamente inmediato el comprador de VO será mucho más demandante, por lo que será el canal profesional quien satisfaga sus exigencias.

En opinión de Ganvam, este futuro cambio de perfil en el comprador de VO se debe en gran medida a un uso más racional del vehículo, convirtiéndolo en un eslabón imprescindible dentro de una cadena de movilidad intermodal, donde el vehículo privado convivirá en armonía con otros modos de desplazamiento como el vehículo compartido, el alquiler por minutos, la bicicleta o la red de transporte público que será más amplia y tupida.

A la hora de fotografiar el mercado de ocasión más aspiracional, la patronal considera que un mercado de usados maduro debería doblar en ventas al de nuevos, de forma que si en 2020 se prevé que se matriculen alrededor de 1,3 millones de unidades, en VO deberían venderse del entorno de 2,6 millones de vehículos.

Alcanzar esta madurez en el mercado de ocasión sólo será posible si las “fábricas de VO” funcionan a pleno rendimiento, lo que implica la confluencia de varios factores. Por un lado, es necesario impulsar el rejuvenecimiento del parque, lo que pasa necesariamente por incentivar el achatarramiento de vehículos de alta antigüedad, consiguiendo que el particular cambie de coche con mayor frecuencia en lugar de cada diez como lo hace ahora.

Es preciso asimismo fomentar el coche de empresa dentro del mix del mercado, especialmente, aquellos bajo la fórmula de renting, ya que actualmente sólo suponen el 14% de las matriculaciones, cuando no sólo garantizan su renovación cada cuatro años, sino un mantenimiento impecable en talleres homologados de acuerdo a las exigencias del fabricante.

También es necesario que los kilómetros cero y los coches de demostración tengan un papel equilibrado dentro de la oferta de usados. Si bien antes de la crisis, generaron un volumen anormalmente alto de stock por las automatrículas que realizaban los concesionarios para cumplir objetivos, actualmente, la exclusión de los usados del Plan Pive ha reducido drásticamente su presencia en la oferta de ocasión.