La época de los turbocompresores mecánicos está dejando paso, poco a poco, a otra era, la de los turbos eléctricos”. Así lo destaca Loctite en un artículo de su Blog Ruta 401, en el que muestra las ventajas del turbo eléctrico sobre el turbo mecánico tradicional. “Sin embargo, de momento no todo son ventajas ya que los turbos eléctricos son costosos y pesados, y un Twin Turbo podría actualmente ofrecer un rendimiento muy similar a un coste bastante menor”, recoge el documento.

El turbo es un sistema de sobrealimentación que permite al vehículo obtener una potencia extra y aumentar su par, además de reducir el consumo. El sistema se compone de una turbina a la que llegan los gases del escape, los cuáles son comprimidos y después enfriados por el Intercooler. La mayor cantidad de aire comprimido permite al vehículo obtener un plus de potencia.

Los primeros motores turbo se usaron en el mundo de la competición durante los años 60 y 70, y, posteriormente, se fueron incorporando al mercado variantes de estos modelos. El turbo se ha usado en motores de combustión interna, principalmente diésel, y con el tiempo se le han introducido algunas mejoras como el Intercooler, que permite bajar la temperatura de los gases comprimidos.