Desde Estados Unidos llega una personalización poco usual para los automóviles. Se trata de poner "pestañas" en los faros, como si de un coche de la película "Cars" se tratase. Son fáciles de poner y quitar y no alteran la funcionalidad de los faros, por lo que no debería haber problemas con las ITV.

 

Son flexibles, se aplican directamente sobre el luminoso mediante una banda adhesiva ya incorporada, y son adaptables a diferentes modelos de coche. Por si la estética conseguida no resulta suficiente, con la ayuda de dos lápices el usuario puede rizar cada pestaña para darle más ondulación. Su precio se sitúa entre los 3 y los 14 euros.
Esta decoración mediante vinilo se está convirtiendo en una alternativa para quienes quieren dar un toque personal a su coche, con unos precios bastante asequibles. Con la aplicación de vinilos se puede, por ejemplo, conseguir un efecto "fibra de carbono" en la palanca del cambio de marcas, lograr un efecto "madera" en el salpicadero de nuestro coche, o incluso cambiar totalmente el color de la carrocería sin necesidad de pasar por una cabina de pintura. Y se puede retirar de la carrocería fácilmente, y sin que haya causado daño a la pintura original del coche o de la moto.
En el polo opuesto, rozando la vulgaridad, una moda proveniente de los Estados Unidos, y de momento sin presencia en España, otro elemento "supuestamente decorativo" está haciendo furor, sobre todo en Texas y en la frontera con México. Se trata de unos "testículos de toro" realizados con materiales plásticos o cromados que algunos conductores ha colocan en la parte trasera de sus furgonetas, otros en el retrovisor. Aunque se pueden ver en todo tipo de vehículos, son bastante más frecuentes en los pick-ups. Su coste puede llegar a los 37,50 dólares.

Vía | ABC.es