El Grupo PSA resiste las demandas del Gobierno de Francia de que plantee una oferta de rescate al proveedor GM & S, que lucha contra la bancarrota. Según informa Automotive News Europe, la amenaza para GM & S y sus 277 empleados está en el centro de la atención política en el país galo, como una primera prueba de política industrial para el nuevo gobierno del presidente Emmanuel Macron.

El ministro de Finanzas, Bruno Le Maire, está presionando a PSA con las donaciones iniciales presentadas por su rival Renault, con una aportación equivalente a la del estado francés. En concreto, Renault ha acordado aportar cinco millones de euros y comprometerse a otros 50 millones en pedidos de piezas durante cinco años, elevando la presión sobre PSA, fabricante de coches Peugeot, Citroën y DS.

“PSA ha confirmado al ministro que no desea participar en esta financiación”, comunicaba la oficina de Le Maire en un comunicado recogido por Automotive News. Por su parte, PSA ha reiterado que no iría más allá de su actual oferta de un compromiso de 60 millones de euros en el mismo periodo de cinco años. El fabricante también planea invertir cuatro millones de euros en su propia herramienta para la planta GM & S.

“Hemos hecho un esfuerzo enorme para avanzar en este plan de rescate”, ha señalado un portavoz de PSA. “GM & S está en esta situación debido a que otros clientes han cortado sus pedidos”. Además, PSA ha hecho circular una carta del 17 de julio en la cual el gerente general de GMD, Alain Martineau, informa al jefe del PSA, Carlos Tavares, que la oferta existente es “suficiente para apoyar las operaciones de la fábrica”. GMD propone mantener “por lo menos 120” de los 277 trabajadores empleados en GM & S.