En estos tiempos dominados por la ingeniería financiera, los directivos de jerga ininteligible y opacas operaciones bursátiles, resulta reconfortante ver como la tradición también obtiene su recompensa.

Podría pensarse que las viejas estructuras familiares que todavía sostienen a una parte importante del tejido industrial y comercial español están abocadas a desaparecer, sin embargo en muchos casos no es así. Es más, son el vivo ejemplo de cómo aportar determinados valores que enriquecen tremendamente el funcionamiento de la empresa.

Recientemente el Grupo Peña, una empresa familiar, ha celebrado su 40 aniversario y nosotros estuvimos acompañándolos en tan entrañable ocasión. No ha sido la primera vez, Talleres en Comunicación ya estuvo en la conmemoración de los 25 primeros años de esta empresa andaluza y en aquel momento vimos que la firma auguraba un brillante futuro y muchas más efemérides.

El mérito es de todo un emprendedor, Francisco Peña, emigrante de un pequeño pueblo a la capital, que fue capaz de iniciar el germen de una estructura que hoy en día proporciona empleo a más de 300 personas en 6 de las 8 provincias andaluzas, ha sido capaz de facturar nada menos que 46 millones de euros y en estos tiempos de crisis se ha permito del lujo de crecer un 8,5%.

Y todo eso, gracias a la familia Peña, padres, hijos…una saga que se ha especializado en el servicio a la automoción en casi todas sus vertientes y que puede mirar sin complejos a cualquier firma de más reciente creación.

Está claro que el éxito no siempre es patrimonio de las vanguardias y que la experiencia tiene todavía mucho que decir. Por eso queremos felicitar a Grupo Peña por todo lo conseguido en estos años y como ya dijimos una vez, seguimos confiando en celebrar muchos más aniversarios en su compañía.