Un motor puede contar en su sistema de distribución con taqués de tipo mecánico (ajuste por discos) o de tipo hidráulico (autorregulados con la presión del aceite). Su misión en ambos casos es ajustar la holgura entre el sistema de levas o balancín y la cabeza de las válvulas. Las ventajas del taqué hidráulico sobre el mecánico son varias: no necesita mantenimiento, tiene menor nivel de ruido y se autorregula compensando desgastes, tolerancias, dilataciones y contracciones desde el arranque en frío.

Ajusa fabrica la clase de taqués hidráulicos que actualmente se comercializan en el mercado de la automoción: barril, taza, pívot e insert. "Cada uno de ellos posee unas características y hay que ser especialmente cuidadoso durante el montaje para evitar problemas de funcionamiento", destacan desde la empresa.

El taqué hidráulico es un componente del motor que no admite reparación y que se debe cambiar ante cualquier tipo de fallo. Ajusa recomienda en su blog cambiar todos los taqués hidráulicos para la perfecta puesta a punto del motor. Además, cuando se montan taqués hidráulicos nuevos, aconseja el cambio del árbol de levas, componente del motor también fabricado por Ajusa con más de 1.500 referencias.

Los principales síntomas que indican que hay que cambiar los taqués son los siguientes:

  • Pérdida de potencia en el motor.
  • Consumo excesivo de combustible.
  • Aumento de contaminación.
  • Alto nivel de ruido.
  • Motor descompensado.
  • Aumento del desgaste del árbol de levas o desgaste lateral de levas.

Recomendaciones para el montaje:

  1. El taqué debe estar bien lubricado durante el montaje.
  2. Comprobar que la parte en la que se alojará el taqué está totalmente limpia para que el ajuste sea lo más preciso y aseguremos la estanqueidad y la presión de aceite en el circuito.
  3. Los taqués nuevos suelen producir algo de ruido mientras se cargan completamente de aceite.
  4. Mantener el motor en marcha hasta que se elimine el ruido.