Bosch proporciona a sus clientes una gama completa de componentes de encendido de una sola fuente, garantizando productos de encendido fiables, de calidad y que incorporan los últimos avances tecnológicos. En este sentido, las bujías y las bobinas constituyen los elementos esenciales para lograr un arranque fiable y un funcionamiento seguro del motor.

Hace ya 115 años que Bosch patentó la bujía de encendido. En cada bujía, Bosch aplica el resultado de más de un siglo de experiencia en el desarrollo y fabricación de estos componentes. Durante todo ese tiempo, la tecnología de bujías Bosch ha ido perfeccionándose, lo que se ha traducido en la concesión de muchas otras patentes. Una de ellas es el procedimiento de soldadura por láser de onda continua, empleado exclusivamente por Bosch en los procesos de fabricación. Este procedimiento, en el que el electrodo central se estabiliza contra la formación de grietas (resistiendo elevadas presiones en la cámara de combustión), permite incrementar la vida útil de las bujías.

Por otro lado, y como parte del sistema de encendido, las bobinas tienen la misión de suministrar a la bujía la alta tensión necesaria para generar la chispa de encendido. Para ello, transforman la tensión en un impulso de alta tensión. La calidad de las bobinas Bosch está orientada a satisfacer las especificaciones particulares de cada fabricante de vehículos. Permite optimizar el rendimiento del motor, facilitando el buen rendimiento del arranque en frío, protege la durabilidad de las bujías y garantiza el aislamiento y buena resistencia a altas temperaturas y a las vibraciones.

Para acompañar la evolución del parque automovilístico y lograr una cobertura óptima del mercado, Bosch actualiza constantemente su programa con nuevas referencias. Muestra de ello son las más de 30 nuevas referencias que Bosch ha incorporado a su catálogo en los últimos dos años. Todas estas novedades se pueden consultar tanto en los catálogos online, como en la nueva edición del catálogo de papel de bobinas de encendido.

La necesaria comprobación en el taller de estos componentes es fundamental para cumplir de forma duradera los más estrictos requisitos de calidad. Si hay un fallo al arrancar el vehículo, si el motor genera fallos de encendido de forma perceptible, si la respuesta del acelerador no es uniforme o si el testigo del motor se enciende, puede deberse a una bobina de encendido defectuosa que, muy probablemente, está provocando un fallo.

La vida útil de la bobina de encendido se sitúa generalmente entre 60.000 y 80.000 kilómetros, pero existe un gran número de factores que pueden reducir este periodo como pueden ser el sobrecalentamiento, un suministro de tensión defectuoso, problemas térmicos o vibraciones excesivas. Sólo con unas bobinas a pleno rendimiento se consigue una mayor eficiencia del motor con la consiguiente reducción del consumo de gasolina.