Bosch Motorsports, la división de competición de la compañía, ha desarrollado componentes para los mejores coches de carreras del mundo. A menudo, las bujías y los inyectores desarrollados con fines competitivos, también se ponen a disposición de la producción en serie para turismos.

La división Bosch Automotive Aftermarket ha creado una campaña de comunicación vinculando estos resultados en los deportes del motor con la calidad de sus productos relacionados con el rendimiento máximo y preciso en la carretera.

Hace ya 117 años que Bosch patentó la bujía de encendido, más de un siglo de experiencia en el desarrollo y fabricación de estos componentes, de los que la compañía ha vendido, a día de hoy, más de 11.000 millones de unidades. Durante todo este tiempo, la tecnología de bujías Bosch ha ido perfeccionándose, lo que se ha traducido en la concesión de numerosas patentes. Una de ellas es el procedimiento de soldadura por láser de onda continua, empleado exclusivamente por Bosch en los procesos de fabricación. Mediante este proceso, en el que el electrodo central se estabiliza contra la formación de grietas (resistiendo elevadas presiones en la cámara de combustión), se permite incrementar la vida útil de las bujías.

Por su parte, los sistemas de inyección “inteligentes”, como la inyección directa de gasolina, requieren grandes exigencias de los dispositivos de encendido. Si las presiones máximas que se alcanzan en la cámara de combustión se sitúan entre 100 y 120 bares, en un motor turbo moderno pueden llegar hasta los 250 bares. Debido a esas mayores presiones, también crecen las necesidades de tensión de encendido. Las bujías Bosch de alto rendimiento garantizan con toda fiabilidad el encendido y la inflamación de la mezcla aire-combustible en todos los puntos de funcionamiento.

Actualmente, se producen en serie alrededor de 1.200 tipos de bujías de encendido diferentes para que puedan cumplir con los requisitos de rendimiento del motor de cada vehículo.

Como parte del sistema de encendido, las bobinas tienen la misión de suministrar a la bujía la alta tensión necesaria para generar la chispa de encendido. Para ello, transforman la tensión en un impulso de alta tensión. Las bobinas permiten optimizar el rendimiento del motor, facilitando el arranque en frío, protegen la durabilidad de las bujías y garantizan un perfecto aislamiento y una buena resistencia a altas temperaturas y vibraciones. Sólo funcionando a pleno rendimiento se consigue una mayor eficiencia del motor y la consiguiente reducción del consumo de gasolina. La calidad de las bobinas Bosch está orientada a satisfacer las especificaciones particulares de cada fabricante de vehículos.

Por otro lado, la experiencia de Bosch en competición y sus conocimientos en ingeniería permiten que los sistemas de inyección directa de gasolina alcancen hasta 500 bares de presión, haciendo que los vehículos turismos sean todavía más eficientes y económicos. Por eso, los fabricantes de automóviles están incorporando este sistema, cada vez más, a la producción en serie de sus motores, habiendo superado Bosch más de 250 millones de inyectores GDI producidos.